Ante el espejo

Reforma Electoral Federal (1 de 2)

"La salud de las democracias, cualquiera que sean su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Si el régimen de comicios es acertado, si se ajusta a la realidad, todo va bien, si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal". (Ortega y Gasset: La Rebelión de las Masas; Austral: 2005) Nuestro país es una de las 26 repúblicas federales que reconoce la ON0U y ocupa el lugar número 17 en satisfacción democrática según latinobarómetro. Nuestra Constitución federal en sus artículos 41 y 116 ha sido reformada sustancialmente en 2007 y 2014, transformando los sistemas: electoral, de partidos, gobierno y político.

La reforma electoral –secundaria- federal dejó de lado la codificación y optó por la fragmentación en tres nuevas leyes generales: de Instituciones y Procedimientos Electorales; de Partidos Políticos y de Delitos Electorales, que representan una sobrerregulación del 38% -comparada con el COFIPE- de nuevas atribuciones, facultades y funcionamientos.

La reforma concede al INE las tareas tanto federales como locales de organización, capacitación, distritación, fiscalización y, acceso a medios de comunicación. Destacan la creación de las Unidades de lo Contencioso Electoral y Técnica de Vinculación con los Organismos Públicos Locales; la Unidad –ahora- Técnica de Fiscalización; la creación de las comisiones permanentes de: Vinculación con los Organismos Públicos Locales (integrada con 4 Consejeros) y, de la Comisión de Fiscalización (única integrada con 5 Consejeros), mismas que no tendrán participación de partidos políticos.

Se resalta al INE con tres nuevas facultades especiales: asunción, que podrá ser total cuando asuma todas las actividades propias de la función electoral local antes del inicio del proceso, o parcial, respecto de alguna actividad específica en cualquiera de sus etapas. Atracción, de los asuntos que son competencia de los organismos electorales locales, siempre que sea posible la afectación o alteración del desarrollo del proceso electoral o de sus principios, en su defecto para sentar un criterio interpretativo; y delegación, que tendrá carácter excepcional, una vez acreditadas las capacidades profesionales, técnicas, operativas, humanas y materiales de los Estados. En cuanto al acceso a medios de comunicación, a partir de la reforma los partidos políticos contarán con la posibilidad de transmitir spots de 30 segundos fuera de las precampañas y campañas electorales. Introducen nuevos delitos electorales que incluyen sanciones a quien destine, utilice, permita o aproveche la utilización de fondos, bienes o servicios prohibidos a favor de precandidatos, candidatos o partidos; así como al que destine, utilice o reciba aportaciones de dinero o en especie cuando exista impedimento legal para ello.

La reforma electoral que se comenta evidencía una hiper-regulación federal, en la que el INE supervisa mucho y todo el tiempo. Ojala que con esta reforma no sólo se eviten conflictos pre-electorales, sino también pos-electorales ahora en el plano nacional. Si nuestro sistema electoral se fortalece se aminorarán riesgos potenciales y se eliminará la desconfianza.