Ante el espejo

Presupuesto base cero

Tradicionalmente, los presupuestos en la administración pública se fijan en relación con el porcentaje de aumento o reducción del año anterior, lo que incide negativamente en la eficacia del gasto en los entes del poder público. A partir de 2014 se comenzó a generalizar el uso del presupuesto con base en resultados en todas las entidades centralizadas, descentralizadas, órganos constitucionalmente autónomos y de relevancia constitucional, lo que significó una asignación y evaluación de los recursos en proporción a la consecución de las metas trazadas con antelación.

Tema de actualidad es el presupuesto base cero, con el cual se trata de revaluar todos los proyectos, programas y egresos de un ente. Con esta técnica deben ser argumentados el porqué de cada uno de ellos para cada nuevo periodo y de su necesidad de incluirlos en la cuenta pública. El pionero de este tipo de presupuestación fue el norteamericano Peter A. Pyhrr.

La importancia del presupuesto base cero radica en cuestionar lo siguiente ¿Dónde y cómo emplear los recursos económicos eficazmente? y ¿Qué cantidad deben utilizarse? Para eso se requiere un proceso de elaboración del presupuesto que exija reconocer, examinar lo que se pretende, metas, objetivos, realizar decisiones de operaciones, evaluar la responsabilidad y cargas de trabajo.

Para su uso correcto se debe analizar y evaluar cada una de las actividades en algo que se denomina paquetes de decisión y después categorizarlos por medio de un estudio de costos-beneficio para asignar los recursos.

Lo anterior comprende cinco pasos: 1) Definir la unidad de decisión; 2) Establecer los objetivos de cada unidad de decisión; 3) Formular los paquetes de decisión; 4) Listado de paquetes de decisión con orden de prioridad y 5) Ejecución del paquete de decisión.

Los teóricos afirman que, para que el presupuesto base cero funcione, es necesario el apoyo de altos directivos, diseño adecuado del sistema para solventar las necesidades de la entidad, y la dirección y supervisión efectiva.

Los beneficios que se obtienen de éste, son el perfeccionamiento de planes y objetivos, enfoques nuevos de egresos, beneficios-costos de todas las actividades, reducción de gastos sin afectar actividades prioritarias y la optimización de los recursos.

Uno de los errores en dicho método presupuestario es verlo como un proceso neutro y mecánico, sin poner atención a otros aspectos como las presiones políticas para mantener el status quo, el excesivo tiempo y papeleo en la elaboración de los paquetes de decisión.

Como bien dice Charles Schultze, una desventaja es "... los costes políticos de oportunidad derivados de pretender demasiados cambios fundamentales de una sola vez, la escasez de analistas capaces de proporcionar los necesarios estudios básicos y la escasez de recursos necesarios para adoptar decisiones a alto nivel".

La implementación del presupuesto base cero deviene en una evolución que abona no solo a la eficiencia de la administración estatal, sino se constituye como preventivo de responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas, pues obliga a un ejercicio de justificación a detalle del presupuesto solicitado y la comprobación del por qué se debe gastar, es decir, conduce a una racionalidad muy parecida a la de la iniciativa privada, en la que cada centavo cuesta, con ello se logra el eficiente uso del dinero público.