Ante el espejo

El Juez y la Razón Jurídica

La figura del "juzgador" representa un papel central en todo diseño institucional del Estado de derecho constitucional y democrático, en la actualidad su actuar es trascendental pues su poder de influencia se ha incrementado profundamente. Son muchas las razones que explican la ampliación del poderío del Juez por medio de su actividad jurisdiccional: sociedades más complejas, conflictividades atípicas, legislaciones más garantistas y fundamentalmente porque el Poder Judicial es la última instancia -que tiene la enorme responsabilidad- de salvaguardar el equilibrio entre las prerrogativas, derechos y obligaciones entre sector público, privado, gobernantes, gobernados y sociedad en general.

La expansión del poder del Juez y de la actividad jurisdiccional en la vida social exige el garantizar plenamente la ideología liberal por medio de una política judicial que se traduzca en una mayor capacidad para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado de forma virtuosa y razonable. En el siglo XXI la tarea del Juez es cada vez más compleja; el Juez es el garante del Derecho (los valores más indispensables como la paz, libertad, dignidad, igualdad y la equidad) para ello debe realizar una tarea interpretativa y de aplicación de todo el ordenamiento y de los sistemas jurídicos ya de suma complejos. Autoridades y ciudadanos necesitan de un Juez que sea la última autoridad y en definitiva les resuelva sus problemas. Todo Juez debe perfeccionarse constantemente sobre todas las metodologías judiciales, y estar muy atento a la realidad social e institucional cambiantes que le rodea; la profesionalidad que se le exige a los juzgadores no se debe ni puede limitar a un saber jurídico tradicional. El Juez contemporáneo necesita de una cualificación múlti-inter-transdisciplinaria compuesta de aportaciones de diferentes artes, ciencias, técnicas y saberes en general pues "El que solo sabe Derecho, no sabe Derecho".

Lo más importante para un Juzgador es ser un profesional del derecho, que piense como jurista y se allegue de una buena teoría para lograr la mejor práctica; es decir, la problemática social que es responsabilidad del Juez y de la administración de justicia va más allá de un mero empirismo o una fulgurante oratoria, exige ante acusaciones y defensas de una eminente ciencia y de mejor técnica. Porque en él descansa el juicio final sobre la verdad o falsedad de los hechos. Un Juez intelectualmente mejor preparado será un Juez menos proclive a cometer errores en las decisiones que toma.

Juzgar es una de las facultades más complejas que exigen la mayor capacidad para entender las cosas e implica la inmensa responsabilidad para darles sentido y equilibrio al sistema social. De ahí la importancia de la razón jurídica: resoluciones judiciales, opiniones doctrinales, decisiones administrativas, criterios particulares, etc., todo un universo que de la idealidad teórica pasa a una realidad práctica para darle la medida exacta; y así distinguir entre un derecho normado y el derecho practicado. La razón jurídica orienta al juzgador con la intención de cambiar para bien la realidad.