Ante el espejo

Gobernanza

La economía del conocimiento exige mejor planificación y mayor organización racionales. La política, el gobierno y la administración pública de nuestro país requieren transformarse con el fin de alcanzar los niveles óptimos de satisfacción de la sociedad, a través de la gobernanza, concebida como el agregado de entidades y funcionarios originarios del régimen, que están íntimamente vinculados con las políticas públicas.

Dichas acciones y no acciones, deben tomar en cuenta varias condiciones, como son la definición, selección de prioridades de intervención, hasta llegar a la toma de la decisión más acertada con un carácter innovador, conviniendo acompañarla de las medidas necesarias para su alcance y cumplimiento.

Esto implica normalmente una cadena de decisiones, primeramente ver que existe un problema, después intentar resolverlo, buscar la mejor opción que permita establecer la alternativa más adecuada para la ejecución y solución de la problemática; lo que conlleva a la interacción entre individuos, grupos e instituciones que son influenciados por la conducta de todos ellos.

Tradicionalmente los gobiernos han llevado de modo único y céntrico las decisiones estatales –muchas veces con una ignorancia de la realidad–. Ahora es necesario reorientar dicha práctica hacia la democracia deliberativa que hace imprescindible un diálogo permanente de participación y representación en la toma de decisiones por parte de gobernados y gobernantes, con procesos de diseño, análisis e implementación de políticas públicas para la mejor calidad de vida en el orbe.

La gobernanza debe ser un proceso en el cual la sociedad decida sus objetivos de coexistencia –esenciales y coyunturales– y la forma de coordinarse para conseguirlos; lo que trae consigo dos dimensiones, una donde se defina el futuro anhelado de la comunidad y la otra fijar las reglas de operación que aseguren su eficacia y eficiencia, de modo que lo proyectado no se quede solo en una buena intención, sino que se materialice.

En las políticas públicas existen múltiples actores, llámense particulares, gubernativos y sociales que se requieren recíprocamente para que ciertos problemas consigan ser calificados de importancia pública y entren en la agenda, impidiendo con ello la kakistocracia o gobierno de los peores.

Para realizar un buen gobierno, es ineludible observar las ideas de Osborne y Gaebler: Los gobiernos deben remar menos y timonear más; la formulación de políticas debe significar el empoderamiento de las comunidades y no sólo la oferta de servicios; la prioridad deben ser las necesidades de la sociedad, no las de los burócratas; invertir en prevención, no en remediosy, la autoridad debe estar descentralizada.

Por eso, esta semana será definitoria para los partidos políticos, pues elegirán a quienes los representen en la contienda electoral. Los electores tendremos la inmejorable oportunidad de ejercer un voto informado y razonado que premie o castigue las candidaturas y su idoneidad para conseguir su aspiración de gobernar con políticas de calidad, mejora continua y mejores prácticas.