Ante el espejo

Gobernabilidad prometida

Tomo como ejemplo a mi terruño, al igual que lo hizo el historiador de Pueblo en Vilo, como originario de Valle de Bravo, con un sentimiento profundo a ese "Valle jocundo que no tiene segundo", en palabras de Juan López, mi abuelo.

Es sorprendente que durante las últimas décadas no exista un buen gobierno en mi municipio, que incluya un correcto ejercicio del Poder, Estado de Derecho, una cultura del bienestar comunitario, y sí que exista un endeudamiento público impresionante.

Históricamente existen dos tipos de políticos profesionales: el político que vive para la política y el que vive de la política; el primero de ellos hace de ella su forma de vida y el otro la ve como una fuente duradera de ingresos, pero siempre mirándola como el arte de lo posible. En los últimos tiempos, hay una reciente clasificación de la política como capricho o afición, no son políticos profesionales sino que abusan de la frivolidad, apariencia y sobretodo de la inculta sociedad que pretenden gobernar.

De estos políticos baladíes e inicuos nos han tocado en recientes años, lo decimos por las penosas estadísticas, aquí algunos ejemplos oficiales. En Valle de Bravo existen 14 mil 776 viviendas, de las cuales 671no cuentan con servicio de agua, mil 391 no tienen drenaje y 359 carecen de energía eléctrica. En el mismo sentido, 3 mil 825 casas vallesanas no gozan de algo tan indispensable como el refrigerador, 11 mil 709 no tiene una computadora y 12 mil 691 no tienen acceso a internet.

Las finanzas públicas tampoco son halagüeñas. La inversión per cápita en el paraíso mexiquense es de tan solo 2 mil 778 pesos. Los egresos municipales son de 6 mil 305 pesos y la deuda pública municipal por persona es de 976 pesos. En materia educativa, 51 por ciento de la población entre 15 y 17 años no asiste a la escuela.

Para superar esos pavorosos números, es necesario evolucionar en la concepción del estado de derecho y del político moderno, una conversión total para tener personas altamente especializadas, mediante una larga preparación con un sentido del honor muy avanzado, cuyo valor supremo sea la probidad reuniendo tres cualidades pasión, sentido de la responsabilidad y mesura.

Estoy convencido que los mejores talentos deben llegar al poder con la participación efectiva de la población, ya que muchos emigran para formarse y desarrollarse, permaneciendo en el pueblo los menos aptos y virtuosos.

Después de ver los datos alarmantes y el perfil requerido de nivel educativo, competencia y honestidad del nuevo gobernante, hacemos la pregunta: ¿Quién se anima a gobernar Valle de Bravo? Porque el tiempo no perdona, las cifras no engañan y no hay mayor valor para el político que la dignidad o pasar por fatuo o pueril. En esta época en que reflexionamos a quién otorgar nuestro voto vale la pena preguntarse, entre las opciones que tenemos votaremos por políticos profesionales o por frívolos y caprichosos que sólo han abusado.