Ante el espejo

Estética y arte

No pretendemos generar una discusión sobre la teoría del arte y sus métodos, ni siquiera de sus tendencias, pero sí al menos de uno de sus modelos interpretativos para los espectadores, el arte es un continuo fluir de prácticas tradicionales y un intercambio interminable de innovaciones paradigmáticas: desde la antigüedad rupestre hasta la modernidad experimental; pasando por la ambición de eternidad; el despertar de la belleza; el espejo de la realidad y la razón; la visión celestial, del poder, la religión o la gloria; rupturas, revoluciones, reacciones; en fin, el arte es una historia sin fin de búsqueda de nuevas concepciones, de luces, colores y texturas.

Sin hacer un examen profundo y directo de la estética, nos topamos con el concepto y carácter de "cosa", como proceso creativo entre el creador, la creatura y los interesados en practicar la inteligencia artística; entre la "conciencia" que conoce y a su vez se reconoce en el espíritu artístico.

La estética es una actividad objetiva, aunque también puede ser subjetiva; prueba de ello lo verifican las teorías del sustancialismo, sensualismo y la de la materia-forma. La belleza es "sensible e inteligible", "unidad con el ser", más bien con el "súper-ser", en fin, intelecto divino purificado para el hombre que trasciende su condición finita y se irradia con belleza inefable. Como auténtico impulso para saltar más allá de sí mismo, llegando muchas veces hasta la fatalidad del ser y del mundo.

La obra de arte se completa a través del conjunto de vinculaciones que trascienden a su "entidad" particular y concreta para integrarla al mundo que la rodea, la anteceden una totalidad de "seres", pero es la obra de arte la que se proyecta sobre sí misma, como "conciencia" que unifica y construye un mundo de armonía o sintonía, cercanía o lejanía, estrechez o amplitud, alumbramiento u ocultación; "la cosa, el ser y los entes" en la obra de arte, ponen en evidencia su veracidad con respecto al universo, la verdad implica más allá de la adecuación del conocimiento que se concluye en un juicio, sino que es más bien la propiedad y extensión del "ser" mismo.

En fin, el arte es colocar creativamente la verdad en la obra, independientemente de si es en el terreno de la ficción o fantasía o en el ámbito de lo real o posible; confiere o niega gracia al ser-creación al espacio y tiempo de contemplación. La fenomenología y la hermenéutica encuentran y acercan la "sustancia esencial" del arte, ser conscientes de sí mismos ante el mundo, como expresión del alma de la cultura, que posibilita el pasado, presente y futuro pues manifiesta lo divino, universal, humano, animal, pueril, etc. "Bien, Verdad y Belleza" son en sí el concepto de lo mismo como ente y cosa, que en el arte, religión y filosofía comparten el espíritu finito que se practica en objetos absolutos con verdades y valores absolutos.