Ante el espejo

Día Internacional del Libro

El 23 de abril se conmemora uno de los instrumentos que testifica el ahora y siempre del acontecer de la humanidad, el más asombroso: el libro. Aquello que nos ayuda a recordar los sueños y el pasado, como una extensión de la mente, parafraseando a Borges. Esa palabra maravillosa, libro, proviene del latín liber, un vocablo relacionado con la corteza del árbol en que se plasmaban testimonios, noticias y todo tipo de conocimiento con el fin de acordarse en el futuro de lo calcado en la cáscara arboleda.

El ser humano es lenguaje, porque con él nos comunicamos con los demás. La forma de plasmar la palabra, esa cosa liviana y sagrada era por medio de tablillas de arcilla, tablas de madera, papiros, pieles curtidas, pergamino y papel que con el transcurrir de los siglos se convierte con la ayuda de la imprenta en el libro como lo conocemos actualmente.

Ese objeto extraordinario acompaña a la humanidad en su constante evolución, signo de ello son los grandes pensamientos que sacudieron los cimientos de la civilización en obras escritas como la Epopeya de Gilgamesh, el Mahabarata y el Ramajana, el Tao Te Kin, y las obras de hombres ilustres como Homero, Pitágoras, Virgilio, Alighieri, Cervantes, el Inca Garcilaso de la Vega, Shakespeare, Lope de Vega, Sor Juana, Sigüenza y Góngora, Newton, Voltaire, Montesquieu, Diderot, Rousseau, Goethe, Dickens, Dostoievski, Tolstoi, Freud, Einstein, Hawking y muchos otros que revolucionaron su presente y modificaron lo establecido hasta su época.

También ha existido la censura, por ejemplo con la quema de libros en Éfeso (Hechos 19,19-20), la destrucción de las obras de Arrio en Nicea y León I Magno devastó las obras de Maniqueo. La iglesia Católica elaboró durante siglos el Index librorum prohibitorum et expurgatorum, conocido coloquialmente como el "Índice de libros prohibidos" en cuya lista aparecían el Decamerón, de Giovanni Boccaccio; Sobre las revoluciones de las esferas celestes, de Nicolás Copérnico; Los Miserables, de Víctor Hugo; Crítica de la razón pura, de Immanuel Kant y El origen de las especies, de Charles Darwin.

Algo conexo al libro es la lectura, he de mencionar que de un listado de 108 países divulgado por la UNESCO sobre índices de lectura a nivel mundial, México ocupa el penúltimo lugar. La encuesta nacional de lectura arroja los siguientes datos: cuatro de cada 10 personas en México leen; el promedio de libros leídos al año es de 2.9; 63.8 por ciento de los encuestados no tenían hábitos de lectura en su infancia; 48 por ciento de los jóvenes nunca han visitado una biblioteca y solo dos por ciento de la población tiene como hábito permanente la lectura.

En los datos de la encuesta se ve que los mexicanos, no estamos interesados en los libros, no nos gusta leer y el promedio de hábito de lectura es de una hora a la semana, con lo que sigue vigente la cita de Octavio Paz "leer sigue siendo una excentricidad". La indigencia y la desigualdad, son elementos que trae consigo el insuficiente leer.

Una forma de celebrar el Día Internacional del Libro es leyendo y fomentando ese hábito, ya que es una herramienta esencial para la prosperidad individual, colectiva y nacional que se nutre de las imaginaciones más ilustradas.