Ante el espejo

Entre Chilpancingo y Apatzingán

Chilpancingo y Apatzingán representan las prácticas del México bárbaro, inhóspito y bronco. Aunque si echamos una romántica pero seria mirada al pasado encontramos que la historia de un pueblo comienza con la concepción de ser Patria, y su consolidación de deber ser-Nación.

El desarrollo Constitucional como Estado Mexicano inició con tipos y modelos que avanzaron y se perfeccionaron en nuestro desarrollo como país, es decir, una interrelación de constitucionalismos como procesos de ida y vuelta. Distante aparece en nuestra memoria la entrada del Ejército Trigarante aquel 27 de septiembre de 1821 encabezado por Iturbide y Guerrero, firmándose al día siguiente el "Acta de Independencia Nacional", que para 1824 produce nuestra primera Constitución federal, que evidencian procesos de construcción constitucional gradual con la premisa "pacto societatis".

No hay tranquilidad sin orden constitucional, no hay orden constitucional sin leyes y no hay leyes sin jueces y tribunales que las hagan observar; esto es "Estado Constitucional Democrático de Derecho". El actual modelo jurídico, político y constitucionales republicano, democrático y federal. Pasamos de ser del Virreinato un Estado confesional católico a Estado monárquico constitucional que, durante el movimiento de independencia, fluctuó y llegó a un Estado con gobierno constitucional republicano, otras veces monárquico, dictatorial y central.

Aldama alguna vez señaló que escuchó decir de Hidalgo "se acabó la opresión... hijos ayúdenme a defender la Patria... el que me siga a caballo un peso y a pie un tostón (cuatro reales)". El movimiento desencadenado por el Cura de Dolores desembocó en el derecho supremo de toda nación, gobernarse a sí misma. Los insurgentes fueron producto de su tiempo, Hidalgo se denominó "Capitán General" y "Protector de la Nación", en uno de sus bandos, explícitamente hizo referencia a la creación de un Congreso que expidiese "... Leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo...". López Rayón se atribuyó el cargo de "Ministro Universal de la Nación", y en la junta de Zitácuaro, de la cual era Presidente llamó a expresar y a ejecutar la voluntad de la Nación con "... un congreso... para hacer la buena ley... un buen gobierno y una buena administración de justicia".

A Morelos y Pavón, quien actuó como "Generalísimo", "Alteza Serenísima", "Siervo y Esclavo de la Nación" y "Rayo del Sur", debemos buena parte de los procesos constitucionales de la época, entre los que destacan: la "Primera Convocatoria de Morelos para la instalación del Congreso de Chilpancingo"; las "Razones para crear la nueva intendencia de Tecpan"; las "Instrucciones para Elección de Diputados al Congreso"; la "Circular para la urgente Instalación del Congreso"; el "Reglamento para la instalación, funcionamiento y atribuciones del Congreso"; el "Acta de elección del primer diputado del Congreso de Chilpancingo"; los "Sentimientos de la Nación"; el "Acta de elección como Generalísimo encargado del Poder Ejecutivo"; el "Bando anunciando su designación de Jefe del Poder Ejecutivo"; la "Primera composición del Gobierno Insurgente decretada por el Congreso"; la abolición de la esclavitud; la "Declaración de Independencia de la América Septentrional"; la "Exposición de motivos del Congreso Insurgente sobre la Declaración de Independencia".

Vale la pena expresar que los "Sentimientos" son obra de puño y letra de Morelos y Pavón, y que el "Reglamento" si no es directamente obra intelectual porque fue presentado por su secretario Quintana Roo, sí lo es indirectamente. Morelos rechazó, no la parte dogmática de la Constitución de Apatzingán, sino su organicismo material que hacía inoperante su ejercicio.