Ante el espejo

Angelus Novus

Sin lugar a dudas, la cultura alemana es una de las máximas, finas e importantes expresiones del pensamiento universal, desde Lutero y su trascendental aportación teológica secularizante; pasando por Goethe con su enorme contribución literaria y poética, llegando hasta Habermas con su potente gramática social y ética comunicativa. Filosofía, tecnología y ciencia son constantes aportes en la vida y obra germana (Deutschland); Kant y su crítica que nos permite realizar juicios que nos hacen cada vez mejores, Hegel con su espíritu absoluto que nos trasciende ante todo, para siempre; Marx, la visión de que cada quien de acuerdo con sus capacidades y sus necesidades; Heidegger, sus seres finitos relacionados a entes atemporales (dasein); cientos de "clásicos" alemanes que han aportado con creatividad e innovación cultura a nuestra civilización.

Sin embargo, a escasos trece años de iniciado el siglo XXI, sigue tan vigente y presente entre nosotros un noble heredero de esa cultura: Walter Benjamin, que abarcó con su vida y obra prácticamente todo el pensamiento de su tiempo, filosofía, poesía, arte, tecnología, etc. Fue tan moderno, progresista e influyente que hoy más que nunca el "Angelus Novus" canta divinamente la construcción de una sociedad constitucional y democrática, el fin del conflicto a través de la política, la eliminación de la pobreza, el desarrollo emancipador de las personas por medio del arte, el acrecentamiento de la justicia social por medio de la ética, en fin, una humanidad cada vez más justa, igualitaria y equitativa. Una sociedad que constantemente mejore su propia historia.

El pensamiento bíblico refiere que el "Angelus Novus" es una creación de Dios, que viene a cantar en la eternidad "la buena nueva" al pueblo, para que éste jamás pierda el camino y la fe; vale la pena recordar la magnífica pintura intitulada "Angelus Novus" creada por Paul Klee en 1920 –expresionista magnífico- hoy en el museo de Jerusalem, la cual Walter Benjamin no sólo adquirió y poseyó sino que se inspiró para su famosa tesis de "La Filosofía de la Historia", cuya esperanza y mejora (progreso) es tan constante como el pesimismo y la desesperación (retroceso), devenir histórico puro que posibilitan la evolución trascendente de la humanidad.

Walter Benjamin como judío y sionista enfrentó y sufrió el nazismo con la muerte, sin embargo, eso no le impidió estudiar y enseñar en las mejores universidades e institutos de su tiempo, codearse con los mejores hombres y mujeres del momento, ejercer el periodismo, practicar de locutor de radio, traducir al alemán a Balzac, Baudelaire, Proust, etc. No cabe lugar a dudas que su "Angelus Novus" está presente como una inmejorable guía para superar las diversas problemáticas que aún nos aquejan.