Entre reinos

Interregno: Entre reinos. Lapso en que un Estado no tiene soberano. Primero de Enero. Cuando el viejo año murió ya, pero el año joven aun no reina.Es sólo una opinión. El primer día de cada año es el más indolente. Huevón, diría ese periodismo tan de moda que ya utiliza palabrotas cual graciosas concesiones a la libertad de expresión. Algunos curan crudas mayúsculas, otros ven harta televisión. Otros mas, reciclan antiguos videos y amarillentas fotografías familiares bajo el síndrome de “The way we were”. Hay quienes visitan amigos y parientes en una especie de carrusel afectivo.Se cumplen cuotas domesticas, se intentan impostergables reparaciones caseras, se recalientan tamales, pavos, y piernas; y quizás, en pijamas todo el día, no esperamos la insurrección de algún ejercito zapatista como en aquel ya lejano 1994.Todavía no hay fuerza para ordenar los nuevos propósitos, tampoco ganas de hacer presupuestos, predicciones y previsiones. Impensable, por ejemplo, hacer ya un recorrido por nuestra columna de los haberes y de los deberes. Esa contabilidad existencial tan voluble.Casi con ternura leemos las notas de arrojados y autoerigidos chamanes del porvenir, futurólogos que madrugan en la obviedad, febriles calculistas de la probabilidad financiera y optimistas de la esperanza económica.Leemos listados. Jerarquías de los 10 libros, las 10 películas, los diez… Un número que nos recuerda que somos primates con diez dígitos-dedos en nuestras manos.Despedimos el 2014. Diría el locutor beisbolero “Se va, se va, y se fue”. Fue un buen año porque seguimos aquí. Viviendo, sobreviviendo, poniéndole entusiasmo a la vida. Arriba del ring existencial, haciendo llaves, contra llaves, y hasta necesarias patadas voladoras a los rudos fantasmas de nuestros recuerdos, de nuestros sueños, y de nuestras esperanzas. En 2015 mi propósito es enviar, dar, y recibir más abrazos.  Gracias a Dios. A ese Dios bueno pero a veces tan despistado que encantaba a Sabines. Felicidades para todos. 


@hramos