No me preguntes cómo pierdo el tiempo

He estado observando la vejez, estudiándola con respeto. Hoy vino un jardinero. Un hombre de más de 70 años quien así se presentó: “Vine a avisarle que mi muchacho no pudo venir hoy. Estoy pensionado pero hago mis chambitas, también soy jardinero y yo lo enseñé a él”  Me conmovió que llamara “mi muchacho” a su hijo, quien andará en sus cincuenta. Además, he observado a los señores veladores del vecindario. Viejos tempraneros en bicicleta rumbo a sus casas; o ya muy de noche, sentados, velando y escuchando uno de esos radios que suenan entrañablemente antiguos. Interfaz. El término lo escuché por vez primera hará unos 25 años en una de esas reuniones con “gente de tecnología” quienes me explicaron que es la conexión entre el ser humano y el dispositivo físico, electrónico, informático. El libro, el teclado, los audífonos, las gafas, el control remoto, la consola de juegos, el mouse, las pantallas; todas son interfaces. Aventuro una hipótesis: El tipo de interfaz utilizada define a una generación. Cada generación crece con sus interfaces predilectas. Y la sustitución tecnológica nunca depende sólo del ciclo de vida de la propia tecnología, sino también de un ciclo generacional del ser humano. Luego entonces, Sartori no se equivocó. Pero sí se circunscribió a su tiempo (al nuestro) hablando del Homo-Videns. Creo que el meollo no es la televisión o la pantalla, sino la relación entre la capacidad difusora y la exigencia cognitiva de la interfaz. El hombre en sus inicios aprehendía el mundo con sus sentidos únicamente, la capacidad difusora de su experiencia terminaba en el relato oral, proceso que tiene una exigencia cognitiva muy fuerte entre quien habla y quien escucha. Luego vino el libro y la imprenta, que amplían la capacidad difusora pero también la exigencia cognitiva al requerir de una generación alfabetizada. Los jóvenes oyen la radio, pero los viejos la escuchan. La radio es la interfaz predilecta de toda una generación. Lo mismo está pasando con la televisión. Los muy jóvenes no ven televisión abierta, sus pantallas son móviles y sus contenidos son elegidos según la demanda del receptor (ellos) y no la oferta del emisor. Quienes andamos en los cuarenta no tenemos problemas para leer en pantalla, pero preferimos el periódico y el libro de papel que puede tocarse y olerse.¿Cuál es la interfaz preferida por la generación actual? Quizás la caratula de un reloj, la pantalla de un teléfono. Pero hay una industria de la que pocos hablan.  Un segmento que vale 75 mil millones de dólares en ventas anuales, y que dominan Microsoft, Sony, Nintendo, y Sega. La industria de los videogames, la interfaz de la consola de juegos. Aquellos niños que jugaban Atari, PlayStation y GameBoy, hoy son adultos con dinero, que pueden pasar un fin de semana abstraídos en la saga de Resident Evil, de Warcraft, o de Space Invaders. 


 @hhramos