La ficción de la certidumbre

En Palo Alto, California, tiene su sede el Instituto para el Futuro. Fundado en 1968 por científicos de la Rand Corporation, en él trabajan a tiempo completo más de doscientos analistas. ¿Su chamba? Ayudar a empresas como Apple, Toyota, Microsoft, y Pfizer a anticipar el futuro, sus tendencias, sus desafíos, y sus problemas.Sobre el futuro, mejor dicho, sobre la necesidad humana de escudriñar el futuro, existen muchos abordajes. Karl Popper, en su “Miseria del Historicismo” afirma que la pretensión de predecir el futuro carece de todo fundamento científico y pertenece a la pura superstición. Mario Benedetti tiene un delicioso microrrelato llamado Los Bomberos, donde el personaje, un “genio del presentimiento” de nombre Olegario es felicitado y aplaudido por sus amigos mientras su casa se incendia. Olegario acertó en la predicción de su tragedia.Viene 2015, se aproxima la temporada cuando Bancos y Gobiernos; periodistas, académicos, y especialistas nos sueltan una andanada de predicciones y de análisis de variopinta calidad. Suelo leerlos, y básicamente existen dos técnicas que son utilizadas en la industria de la futurología: La Perspectiva y la Prospectiva.La Perspectiva es pronóstico, es proyección. Extrapola el presente para conformar el futuro desde un enfoque lineal. Por su parte, la Prospectiva viene del futuro hacia el presente, rebasa la proyección de tendencias y diseña alternativas que permiten un acercamiento al porvenir deseado. Existe otra especie menor en la cadena alimenticia de los futurólogos. Son los llamados “videntes”. Aquellos que “sin conocerte y desde la primera sesión, pueden decirte toda tu vida, y saben tu pasado, tu presente, y tu futuro a cambio de un pago en efectivo”Un libro clásico sobre videntes es “The Full Facts Guide To Cold Reading” de Ian Rowland. Es algo así como un manual con veinte técnicas utilizadas por muchos que comen del negocio de aparentar conocer el futuroPor ejemplo, cuando el adivinador suelta comentarios del tipo “Siento que usted a veces es un tanto inseguro” o “Lo veo teniendo algún problema con un amigo o con un pariente”, está utilizando el llamado “Efecto Forer” que consiste en soltar afirmaciones que parecen personales, pero que siempre podrían aplicarse a toda la gente.O la “Negación Atenuada” donde el vidente pregunta algo así como “¿En su oficina no trabaja una mujer rubia?” Si el sujeto responde que no, el adivinador simplemente reafirma su negación. Si el sujeto responde que sí, el adivinador exclama triunfante: “Lo sabía, usted trabaja cerca de una mujer rubia”Pero en fin, así somos los humanos, criaturas asustadizas que necesitamos la ficción de la certidumbre, la certeza que nunca existe, las predicciones que nadie puede garantizar. 


@hramos