Sin echar números ni rollo

La escena ha sido explotada por Hollywood. Recuerdo “Good Will Hunting” con Matt Damon y “A Beautiful Mind” con Rusell Crowe. El genio de los números que ve un pizarrón atiborrado de formulas matemáticas y en unos pocos segundos entiende, cuestiona, y hasta corrige. También, recuerdo haber leído alguna vez una anécdota periodística, cierta o no, pero sí publicada, donde se cuenta que Slim detectó con sólo una rápida ojeada, un error, en un renglón, entre los cientos de estados financieros de sus negocios. Existe todo un culto popular para el hombre que “sabe de números”. Sigo sin entender el porqué, pues los números son únicamente otra forma de representar la realidad, quizás sí de forma más sucinta que mediante las palabras. Pero leyendo Haikus podemos también cuestionar la afirmación anterior.Respecto a los números, y la forma en que las personas podemos confundirnos con ellos, existe una colección de ocho libros recomendables. Publicada en español por Tusquets Editores, el autor es John Allen Paulos, Profesor en la Universidad de Filadelfia. Únicamente he leído tres de ellos: “El hombre anumérico” “Un matemático lee el periódico” y “Un matemático invierte en la Bolsa”. Son tan instructivos como divertidos. Pero los números son sólo la mitad del pastel, la otra mitad es entenderlos-explicarlos breve y sencillamente, sin perderse en ellos. En junio de 2005 la revista Nexos publicó un artículo que me gustó, se llama “La relatividad sin ecuaciones”. Su autor es Luis González de Alba, quien pone a disposición del público no especialista una explicación completa, y brillante por su sencillez, acerca de las apretadas 25 cuartillas con las que Albert Einstein dio luz a su teoría de la relatividad. Hace años, me invitó una Universidad local a dar una charla breve sobre la crisis subprime. Ahí, una aguerrida jovencita me pidió explicar “por favor sin echarnos números ni tanto rollo” los llamados, y tan famosos en ese tiempo, Instrumentos Derivados. Creo salí del apuro respondiendo que los activos reales son cosas tangibles cuyo valor es la cantidad que alguien está dispuesto a pagar en determinado momento. (Una casa, por ejemplo) El activo financiero es el valor presente de los flujos de efectivo por rentas o pagos-hipoteca que produce tal casa, y el activo derivado es, y valdría tanto, como los cambios en el valor de ambos: el activo real (depreciación, desastre, conservación, etc.) y el activo financiero (impago, mora, desocupación, etc.)


@hhramos