El breve espacio

Algún tiempo me llamó la atención escuchar Trova.

Hará quince o veinte años fui asiduo de esos lugares donde los cantautores se plantan en un pequeño escenario y con su guitarra inician contestatarios con letras a la Patria y a la Revolución; para siempre terminar complaciendo al respetable con canciones que celebran como si fuera asombrosamente probabilístico, el nulo azar a posteriori, que tiene la situación de ‘Coincidir’. O lamentar temporalmente el breve espacio donde el otro ya no quiso estar. 

Uso el párrafo anterior como pretexto, como justificación, no sólo como texto previo; para escribir de dos asuntos que he estado estudiando recientemente: Proxemia y Aleatoriedad.

Proxemia se refiere al uso y a la percepción que los humanos tenemos del espacio personal, de nuestra cercanía o lejanía física, y de cómo y con quién la utilizamos. Hace también referencia a las características de los espacios de interacción publica, social, y privada.

Existe una distancia íntima (0-50 centímetros) donde las personas deben tenerse mucha confianza y estar emocionalmente unidos, es la distancia para la familia, para la pareja, y para algunos pocos amigos.  La distancia personal es de 50 a 120 centímetros, es el espacio que utilizamos en reuniones, oficinas, fiestas; es la distancia del brazo que puede atraer o alejar según requiera el caso. Por el contrario, la gente extraña nunca se acerca o permite una distancia menor a metro y medio. Y la aleatoriedad.

El mundo es impredecible y el riesgo y el azar nunca podrán ser completamente cubiertos o eliminados. Más allá de la ilusión de orden que los seres humanos buscamos afanosamente, aceptar que la ambigüedad existe puede constituir, paradójicamente, un motivo de tranquilidad.La aleatoriedad tiene sus reglas, y son tres. Pero ya lo decía el gran Capulina: Tal vez pueden ser más, o menos, a lo mejor también hay más excepciones que reglas, quien sabe.Primera Regla. Existe algo llamado Aleatoriedad. O en filosofía de camiseta gringa: Shit happens. Segunda Regla.

La mayoría de los acontecimientos son de imposible predicción, no importa la lógica o el teorema que utilicemos o los viajes a Catemaco que hagamos. Tercera Regla. Los acontecimientos aleatorios se comportan de modo predecible cuando se les considera en grandes volúmenes. Ésta es la hipótesis de la ley de los grandes números, del teorema del límite central, y de esa cosa que llamamos regresión a la media. 


@hhramos