Vienen las Elecciones

La democracia electoral en México es inmadura. Adolescente como es, adolece todavía. Aquí un listado de algunas fallas.

1.- Los votos pueden ser y son comprados. Los partidos le llaman “estructura territorial”. Líderes y lideresas en colonias populares que siguen ofreciendo despensas, tinacos, bultos de cemento, y hasta dinero en efectivo.  Dádivas y sobornos para influir sobre la intención del voto. También, arreglos en lo oscurito con muchos seudoempresarios que medran de los contratos gubernamentales.

2.- Los medios de comunicación pueden todavía arroparse con el mito de la imparcialidad, y paralelamente manejar subrepticia o abiertamente agendas de artero golpeteo o favoritismo lambiscón hacia algunos candidatos. Son negocios privados, monopólicos algunos, que no le rinden cuentas a nadie. Negocios que nunca revelan el porcentaje de sus ingresos que proviene de propaganda gubernamental.

3.- El nivel de debate y propuestas de los candidatos es insustancial. Una retahíla de mentiras, promesas inconexas y ausentes de explicación. Basura propagandística. Frases huecas que insultan la inteligencia de todos.

4.- Los grupos de interés. Los grupos de presión, esos que tienen más fuerza vendible que la suma de votos individuales dispersos. Una democracia de membretes muy robustos, y ciudadanos muy indefensos.

5.- La asimetría de información gubernamental. La falta de transparencia y rendición efectiva de cuentas desde el poder da lugar a que los procesos electorales carezcan de elementos clave para la toma de decisiones sobre el desempeño del gobierno en funciones.

6.- La falta de voluntad y de leyes para castigar a los gobernantes corruptos. Por eso el incentivo es prometer y prometer para ganar. Una vez sentados en la silla, cínicos, ya nadie puede quitarlos de ahí.

7.- Partidos políticos: Una de las características de los partidos políticos son sus prácticas patrimonialistas, entendidas como los diversos mecanismos mediante los cuales hacen uso de su posición para apropiarse y repartirse el dinero de los contribuyentes.Se ingresa al partido para conseguir algo, y el puesto público se merece como recompensa. Los partidos políticos se convierten en agencias de chambas excesivamente pagadas para personas cuya capacidad es insuficiente.


@hhramos