Serenidad, embrujo, y misterio

Tiene ya 30 años. Y es de esas teorías que se han popularizado pues su propuesta es intuitiva y atiende las diferencias naturales entre los seres humanos. Es la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Aquel psicólogo profesor en Harvard, quien nos dice que todos los seres humanos somos especialmente inteligentes, pero que somos inteligentes en diferentes cosas. O más bien, tenemos diferentes tipos de inteligencias. Estoy de acuerdo con Gardner. Inteligente no es sólo quien saca “puros dieces” en la escuela,  o quien entiende a simple vista complejas formulas matemáticas, o quien devora libros y recuerda exactamente todo lo que lee. La brillantez intelectual también reside en entenderse a sí mismo y comprender a otros (Inteligencia social)  Inteligentes son Oribe, Messi, y Robben, por decir algunos genios de la llamada inteligencia cinestésica. O Beethoven y Mozart, históricos exponentes  de la inteligencia musical. Pero quiero abundar sobre aquella que Gardner denomina “Inteligencia espacial” Esa capacidad extraordinaria que tienen algunas personas para presentar ideas visualmente, crear imágenes mentales, percibir detalles espaciales, dibujar, plasmar obra plástica, y crear espacios habitables. Esa maestría que comparten artistas, fotógrafos, arquitectos, diseñadores, y publicistas; profesiones en las cuales tengo queridos amigos.Me gusta la Arquitectura. O mejor dicho, tengo una incipiente y especial afición por admirar, quizás con un entendimiento por lo pronto rudimentario, la obra de arquitectos mexicanos clásicos y contemporáneos. Uno a uno, he formado una pequeña colección de libros estupendos que muestran fotográficamente y explican tales obras de diseño y de construcción. Sordo Madaleno y su arquitectura en cuatro elementos. Barragán y sus espacios para la contemplación. Ramírez Vázquez y la majestuosidad de nuestras raíces históricas. Goeritz, Pani, Zabludowsky, González de León, Ferrara, Legorreta, Artigas, Norten, Nieto Ituarte, De Haro Lebrija, Farré, Carranza Valles, Romero, Quijano, Sánchez Corral. Me deleitan, y quiero citar aquí, las hermosas palabras de Luis Barragán en su discurso de aceptación del Premio Pritzker en 1980: “El espacio ideal debe contener en sí elementos de magia, serenidad, embrujo y misterio. Creo que estos pueden inspirar la mente de los hombres. La arquitectura es arte cuando crea una atmósfera de emoción estética y cuando el ambiente suscita una sensación de bienestar. En mis jardines, en mis casas, siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio. Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Mi arquitectura no es para quien le teme y le rehúye a la soledad”


 @hhramos