El Señor Secretario de Hacienda

“Déjeme subir en el elevador con usted, Don Antonio, nada más que me vean, con que sepan que yo soy su amigo, con eso tengo”.  

La anécdota, (verdadera o no) es citada frecuentemente. Ésta era la única petición que Don Roberto “Maseco” González Barrera tenía para su compadre Antonio Ortíz Mena, entonces Secretario de Hacienda.“Ya Secretario de Hacienda, José López Portillo reconoció carecer de experiencia y no saber de financiamiento, crédito, moneda, y banca.

Con el fin de acallar criticas, el Presidente Echeverría afirmó: “Las finanzas nacionales se manejan en Los Pinos”. “Jesús Silva Herzog, Secretario de Hacienda, recibió la llamada, la clara instrucción presidencial: Den las gracias, regresen inmediatamente de Washington, cancelen las negociaciones;  México declarará la suspensión de pagos.

Ante esto, los banqueros estadounidenses se apresuraron a aprobar un crédito de mil millones de dólares, cuando ya nadie quería prestarle un centavo a México”“Yo estaba en la oficina del Secretario de Hacienda José Ángel Gurría cuando sonó el teléfono, era el presidente de un poderoso banco estadounidense, el hombre estaba preocupado por las noticias económicas en México. Gurria contestó en un inglés perfecto.

Le preguntó al banquero, a quien llamaba familiarmente “Joe”, cómo estaba de salud, qué tal su familia, etc., y lo tranquilizó: todo estaba perfectamente en México, no debía preocuparse, luego se despidió efusivamente. Sin perder un minuto, colgó y siguió hablando en español conmigo.

En treinta segundos había resuelto un problema con uno de los principales bancos acreedores.“Por esa fechas, Emilio Azcárraga andaba cojeando, se había lastimado jugando tenis, aun así asistió a la reunión. Al llegar Pedro Aspe, Secretario de Hacienda, Azcárraga, dolido, se iba a levantar.

¿Te ayudo Emilio?, preguntó Aspe. Azcárraga, socarronamente le respondió: No, aquí no cabrón; ¡ayúdame en Hacienda!”Son cinco anécdotas, me tomé el trabajo de buscar en diversos textos, entre ellos los tres volúmenes de Tragicomedias Mexicanas de José Agustín, los dos ladrillos de “Mis Tiempos” la autobiografía de López Portillo, y la biografía del Tigre Azcárraga, escrita por Fernández y Paxman.  


@hhramos