Todos estos Selfies serán tuyos

Tiene razón García Márquez: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”  Ya Daniel Kahneman nos explicaba dos atajos de la memoria con los cuales le otorgamos sentido al pasado. El ´historicismo´, es decir nuestra propensión a evocar una lógica implacable en los acontecimientos pasados, eslabonando una historia consecuente donde parece irremediable que las cosas tuvieron que suceder como las recordamos. Y el ´bienestar recordado´, esa generosidad de la memoria selectiva.
Pero la frase de García Márquez y las conclusiones de Kahneman tienen dos precondiciones para ser plenamente ciertas: 1) Que el artefacto utilizado sea principalmente la memoria de quien recuerda. 2) Que el interés principal del ejercicio sea hilvanar una retrospectiva cuyo destinatario preponderante sea el memorioso. Estamos pues en los terrenos de lo autobiográfico, que abreva de la percepción siempre subjetiva, y no de registros exactos del presente cuando éste sucedió
Han llamado mi atención dos afanes minuciosos, quizás obsesivos, de registrar el presente. El pintor José Luis Cuevas, quien en diversas entrevistas ha aceptado que desde 1955 todos los días se toma una fotografía. Placas, afirma, que almacena en una puntillosa cronología, pero que jamás vuelve a ver.
El otro afán es ficticio. Aquel film llamado “My Life” (Bruce J. Rubin, 1993)  Donde Michael Keaton es un hombre diagnosticado como enfermo terminal cuando faltan meses para el nacimiento de su primer hijo. Ante la certeza de que no conocerá a su hijo, ni que su hijo lo conocerá a él, decide que la segunda de las imposibilidades sí está en sus manos atenuar; Empieza pues, a hacer videos caseros donde tan serio como amoroso aconseja a su hijo, y lo enseña a rasurarse, a conducir, a lustrar sus zapatos. Todas esas cosas para las cuales existimos los padres.
Pero la memoria subjetiva ya no será más el registro del ayer, y la benevolencia hacia el pasado no será más el único cimiento del recuerdo.
He estado leyendo sobre ´Lifelogging´ esa actividad por la que un determinado individuo decide por propia iniciativa registrar, grabar, y archivar toda la información de su vida. Todos los textos que genera, todos sus mensajes visuales y de audio, todas sus interacciones en redes sociales, y millones de fotografías tomadas automáticamente, geolocalizadas, y “almacenadas en la Nube”  cada 30 segundos, mediante una minúscula cámara llamada Memoto que se lleva colgada en el cuello; así como un video ´en tiempo real del mundo desde su perspectiva visual y tan extenso como su propia vida, tomado y archivado en Internet gracias a la tecnología de Google Glasses.
Pero… Lo decía un tuitero con muy pocos ´Fologüers´: “No se construye una vida para estar en boca de muchos, sino para estar en el corazón de algunos; pocos, cercanos, y queridos”.


 @hhramos