La Presidencia Municipal del Pueblo

“García Márquez no se acercaba al Poder, el Poder se acercaba a él” Dijo el ex Presidente Salinas de Gortari al enterarse de la muerte del escritor. Y como muchos poderosos, anunció sólo ese día cercanías y tratos.
Sobre las relaciones entre intelectuales y poderosos se ha escrito mucho y con profundidad. La Microfísica del Poder de Foucault; Los Intelectuales y la Política de Sartre; El Filosofo y la Política de Bobbio; Los Intelectuales y el Poder en México de Ai Camp. Sin olvidar por supuesto, aquella sentencia de Paz (Citado por Julio Scherer)  “Los Intelectuales en el Poder dejan de ser Intelectuales, aunque mantengan su cultura, su inteligencia, e incluso su honestidad… Al hacerse de los privilegios y las responsabilidades, sustituyen la critica por la ideología”  Un machetazo innecesario, creo, la frase de Paz. Opino que todo ejercicio intelectual, en el poder o fuera de él, resulta siempre irremediablemente ideológico.
La palabra, el lenguaje, son instrumentos primordiales del Político. Parafraseando al clásico “Un Político que no es buscado por los micrófonos es un pobre Político”. De ahí que el Político y el Poder necesitan de los instrumentos de la Cultura, entendida ésta en su significado más amplio, para poder ser.
Pero la natural simbiosis entre Poderosos, Artistas, e Intelectuales nunca se circunscriben sólo a la Literatura, sino en mayor o menor medida, deliberadamente o no, al resto de las Bellas Artes. Ahí la pintura muralista y deliciosamente ideológica de Siqueros, Rivera, y Orozco, la fuerte carga identitaria del Huapango de Moncayo, los grupos de danza folklórica en las celebraciones de Palacio Nacional, las costosas y cuestionadas esculturas urbanas hechas por encargo a Sebastián, y la filmografía de propaganda nacionalista utilizada por las potencias mundiales.
¿Y la Arquitectura? Estoy releyendo el libro ´La Arquitectura del Poder´ de Deyan Sudjic. La tesis del autor es simple, y me hace recordar aquel otro excelente de Federico Campbell ´La Invención del Poder¨ Pero decía yo, Sudjic afirma que existe una arquitectura del poder, un diseño de espacios urbanos y de edificios que busca modelar asimétricamente la relación, y fortalecer simbólicamente el status del poder político ante los gobernados, con las, en ese sentido de las cosas, “Personas carentes de poder alguno”
El Libro, cita la crítica: “Es una indagación demoledora de la obsesión arquitectónica de presidentes, primeros ministros, alcaldes, dictadores, y otros personajes poderosos y en el endiosamiento de los arquitectos que se han puesto a su servicio. El resultado es una mirada ácida, rebosante de anécdotas, sobre la arquitectura convertida en representación del poder y en arma propagandística y legitimadora”
En México existe una vieja frase para nombrar muy bien lo que Sudjic nos indica: “Obras Faraónicas”.

Esos edificios gubernamentales costosos, que se yerguen sobre una plancha de concreto para que el Pueblo, transmutado en simple muchedumbre, los admire viéndolos ´desde abajo y de lejecitos´. He ahí la representación arquitectónica, tan subconsciente como reveladora, de ese sentido patrimonialista que tiene el poder político en México.


 @hhramos