Hágalo usted mismo

El debate no es nuevo. Ya en 1965 el premio Nobel de economía Gary Becker escribía sobre el valor económico que aporta el trabajo no remunerado. O para ser más preciso: El trabajo no monetizado. Es decir, aquella actividad que crea valor para terceros, pero donde no sucede un intercambio monetario. Este valor económico no se mide para efectos de contabilizar la riqueza creada, y consecuentemente tampoco para distribuirla.Las personas trabajamos mucho. Hoy tenemos cuatro empleos o trabajos que resultan cada vez más demandantes. Aquí los describo:1.- El empleo formal. Esa actividad que hacemos para terceros o dentro de un emprendimiento propio, y por la cual obtenemos salario, ingreso, o cualquier otra forma de remuneración monetaria.2.- Trabajo domestico no monetizado. Cuidar hijos, educarlos, cocinar, limpiar la casa, atender familiares enfermos. Todas esas actividades que los sociólogos llaman “constructoras de capital social” y que cuando el núcleo familiar las omite o las descuida, siempre se deteriora el ámbito de convivencia comunitaria.3.- Trabajo “hágalo usted mismo” Es aquel trabajo que las grandes corporaciones obligan a hacer a sus clientes sin remunerarlos, y por el cual obtienen un beneficio que se apropian. Ejemplos abundan: Armar un mueble que te venden en partes, elaborar la factura que debieran darte ya hecha, rastrear tus envíos por mensajería, servirte en el restaurant, hacer las operaciones bancarias tú mismo. Cuando estas enormes compañías logran que sus clientes hagan gratis tales trabajos, hacen masivos y dolorosos despidos de trabajadores remunerados.4.- Trabajo ciudadano. Es aquel trabajo gratuito que los gobiernos opacos, corruptos, o ineficaces orillan a hacer a sus gobernados. Limpiar calles que debieran estar limpias, plantar árboles que debieran estar plantados, dedicar tiempo-dinero a organizaciones de participación ciudadana para vigilar que los propios gobernantes hagan el mínimo trabajo por el cual cobran sus excesivos sueldos.Es cierto que nos gusta trabajar, pero clasificar los tipos de trabajo que hoy hacemos nos sirve para darnos cuenta el porqué somos una sociedad de personas cada vez más agobiadas. Además, es importante señalar que en las últimas cuatro décadas el ingreso promedio derivado del trabajo remunerado (tipo uno) ha disminuido su poder adquisitivo en dos terceras partes. Entonces, hoy en muchas familias tienen ambos padres que hacer o buscar empleo (Padre o madre, es igual, pues aquí no se trata de un debate de paridad de género. No obstante, es indispensable y justo reconocer el tremendo esfuerzo que hacen las familias monoparentales) para poder alcanzar un nivel regular-medio de vida, con el consecuente deterioro en el tiempo dedicado a la atención del núcleo familiar, que sabemos, es condicionante del orden y del bienestar en todo ámbito social y comunitario.  


 @hhramos