Gracias, público conocedor

¿Rigo es amor? La pregunta es seria, pero no solemne. Conozco por lo menos un libro que la responde afirmativamente. Publicado el año pasado por el sello editorial Tusquets; el libro “Rigo es Amor: Una rocola a dieciséis voces” compila una serie de ensayos que sobre el cantante de Matamoros, rey de larga melena, chamarra tamaulipeca y lente oscuro Ray-Ban; ofrecen escritores de la talla de Leonardo de Jandra y Élmer Mendoza.Pero no es ésta la única aproximación literaria que sobre algún ídolo de la música popular mexicana existe. Ya antes la editorial Cal y Arena nos había regalado “Y sin embargo yo te amaba” Un texto donde Guillermo Fadanelli y Luis Miguel Aguilar, entre otros doce escritores, hacen un perfil de El Príncipe de la Canción, y sólidamente construyen una narrativa alrededor de también una docena de canciones ineludibles de José José: Será, La nave del olvido, Me basta, Volcán, Gavilán o Paloma. El Triste. Insaciable Amante.Ya hace treinta años sobre José José  escribía José Joaquín Blanco: “No se entiende la vida urbana de México durante los últimos años, ni la mentalidad de dos o tres generaciones, sin la voz de José José. Entre el deseo y el corazón no debe existir conflicto, en su utopía sentimental el corazón manda, el sexo obedece, y la música pone todo en inmarcesible armonía”Un libro más: “Querido. Homenaje a Juan Gabriel” Mantarraya Editores 2010. Texto donde veintidós poetas, Luis Felipe Fabré entre ellos, hacen, en sus palabras: “Un acto de justicia y reconocimiento al Divo de Juárez, donde es importante difuminar las fronteras entre el espectáculo y la poesía; entre el arte y el diálogo culto”Ahora mismo recuerdo también “La educación sentimental en México” aquel extenso ensayo de Carlos Monsiváis donde hace un recuento del impacto profundo que las canciones de Javier Solís, Pedro Infante, y José Alfredo han tenido y tienen todavía, en el equipaje galante del estereotipo romántico nacional.¿Son estos textos aproximaciones de la “Alta Cultura” a la “Cultura Popular”? No creo. Nunca he creído en la definición de una “Cultura” jerarquizada con pasarelas de arrogante moñote rojo: La cultura es un artefacto más allá de masificaciones o de elitismos. Podemos releer a Paz mientras escuchamos la laberíntica soledad del “Niño Perdido” con un buen Mariachi, y bucear en los océanos filosóficos de Sartre sin soslayar la existencia misma de alguna lindísima sirena.


 @hhramos