Forbes y la máquina que fabrica dinero

Serán veinte años hace ya, o quizás más. En una de mis clases de maestría, una simpática alumna me preguntó cómo era posible que Estados Unidos fuera el país más rico de todos y simultáneamente el más endeudado del mundo. Con el tono más serio que aprendí a utilizar en las aulas le respondí: “Imagina que tienes una deuda denominada en sonrisas. La deuda, así fuera enorme, nunca sería motivo de preocupación para ti, pues lo único que debes hacer es ser quien eres, y seguir sonriendo como sonríes. Pasa igual con tal país; debe muchísimos dólares, pero también puede crearlos ilimitadamente”.Lo mismo sucede con los llamados multimillonarios Forbes. No son personas que tengan dinero por haberlo ganado, sino por haberlo creado, fabricado, inventado. El dinero no es una cosa, no tiene valor intrínseco; es sólo una medida monetaria de las cosas que mucha gente tiene como valiosas. Los hombres de Forbes lo son porque hicieron creer a muchísima gente que los papeles (acciones) representativos de las empresas que crearon y que administran tienen un gran valor. Un valor cuyo precio es superior al total de los bienes propiedad de sus compañías, e incluso superior a muchas veces las ganancias anuales obtenidas por ellas.Las acciones de empresas son prácticamente dinero de curso legal. Valen y cuestan porque todo mundo cree que valen y cuestan, y suben de precio cuando mucha gente cree que en el futuro subirán de precio. Cuando alguien imprime billetes que únicamente puede fabricar el gobierno, se convierte en un delincuente. Cuando alguien imprime y vende acciones de empresas, se convierte en un magnate. Es diferente, pero en esencia es lo mismo. Billetes y acciones son únicamente papel impreso que vale porque mucha gente así lo cree.No es falsa modestia cuando Carlos Slim dice que es sólo un administrador temporal de riqueza. Es el hombre más rico de México, pero también es en términos absolutos, el más endeudado. Imagine usted que en el mismo momento todas las personas y fondos de inversión que poseen acciones de las empresas de Slim quisieran venderlas para convertirlas en dinero en efectivo; en ese preciso momento quebrarían todas las compañías de Grupo Carso.No estoy en el negocio de dar consejitos financieros, y muchos de esos best-sellers que circulan con recetas para hacerse millonario sólo me causan risa. Los párrafos anteriores de ninguna manera son prescriptivos, es decir, no son recetas para. Son apuntes descriptivos, cuestiones que suceden y que siguen sucediendo, cosas que me asombran por incomprensibles, pero no por inexplicables.  Historias de negocios, de empresas, y de dinero, que vistas bajo esta óptica asombran cotidianamente al teórico pobretón que esta columna escribe.


 @hhramos