Florencia de memoria

La escena fue suprimida en el serial fílmico, supongo que nunca revistió interés para Hollywood.

En un capítulo de la tetralogía literaria de Thomas Harris (Red Dragon, The Silence of the Lambs, Hannibal, y Hannibal Rising) el doctor Lecter cuenta a Clarice acerca de su “Palacio de la Memoria”, y cómo desde la infancia construyó ese personalísimo territorio, esa arquitectura de espacios inmensos e iluminados donde cada conocimiento tiene un lugar, y todos están conectados a disposición inmediata y casi tangible.

Un rico inventario mental que permite a Lecter, encerrado por años, dibujar con preciso detalle la ciudad de Florencia.No me detengo en el palacio de la memoria como recurso nemotécnico, pues hoy tenemos acceso inmediato a redes de información, aunque las mas de las veces inexacta. Llamo la atención sobre la manera con la cual cada uno de nosotros organiza mentalmente y tiene a mano lo que sabe.

La impronta, la secuencia, y las conexiones de conocimientos y de recuerdos, ese nuestro íntimo acomodo.¿Cómo organizamos nuestros conocimientos? ¿Cuáles recuerdos nos conectan con cuales y por qué?  Recurro a un ejemplo físico: No organizo mis libros por temas o autores, tampoco están clasificados mediante una jerarquía de especialidades.

No son pues un jardín ordenado, sino una suerte de jungla donde cada especie previamente visitada compite por mi atención posterior. Un lugar donde aparecen y desaparecen de mi vista y de mis intereses; novedosas flores, ocasionales yerbajos y robustas raíces.

Donde los autores evidencian su equipaje cognitivo, donde la cadena alimenticia de los ideas parece funcionar.

Ahí hay vida propia, y sólo soy un participante, el menos relevante entre saberes hechos libro por tantas personas, y el más ignorante por los tantos otros textos que no tengo y que jamás conoceré.

Pero las estructuras mentales de cada quien obviamente trascienden el orden tangible de tales objetos llamados libros.

Cada persona tiene una manera única de, digamos, “navegar por la red”, o estructurar sus argumentos en una charla, o presentar sus referentes y asideros discursivos.El especialista puede hablar con extremo detalle de algunas cosas, el enciclopédico puede citar muchos asuntos por separado, el erudito argumenta con precisión, profundidad, y suficiencia. El sabio nos dice el porqué de lo que nos importa y de lo que nos trasciende.   


@hhramos