Ficrea y la educación financiera

Ayer vi otra vez el documental llamado “Enron. The smartest guys in the room” Pasaron ya catorce años de ese fraude financiero. Miles de pequeños ahorradores vieron esfumarse su dinero, y miles de pensionados perdieron sus fondos de jubilación. Una empresa que fue fundada para participar en el negocio de explotación de gas natural, pero que terminó engañando a autoridades e inversionistas afirmando que generaba cuantiosas ganancias especulando con sofisticados contratos de energía, de banda ancha, y hasta de predicciones climatológicas. Mala cosa. Siempre habrá ladrones de cuello blanco, tipos sin escrúpulos que aprovechan la inocencia financiera de tanta gente, y la complacencia o complicidad de las autoridades.Es posible, (que no siempre probable) ganar dinero, por mencionar un ejemplo, en la compra venta de divisas. Pero es riesgoso. Por eso repruebo esos populares y simplones comerciales que incitan a la gente a invertir en los mercados cambiarios Forex, anunciando que es posible ganar mucho, pero sin advertir que es probable perder más.He revisado a detalle y con minucioso interés, la letra chiquita de los nuevos contratos de inversión que los intermediarios financieros (Bancos, Casas de Bolsa, y Sociedades de Inversión) por ley deben recabar firmados por sus clientes a partir de este año. El resumen es muy simple: Cada persona está invirtiendo por su propia cuenta y riesgo, y más allá de aproximadamente ciento treinta mil pesos nadie responde por el capital de nadie.En inversiones no existe la ganancia asegurada. Alguien podrá objetarme tal afirmación diciendo que los instrumentos de renta fija tienen un interés asegurado. Es cierto, pero tal tasa de interés la mayoría de las veces es menor que la inflación, por lo que ese capital invertido irremediablemente pierde valor, poder adquisitivo.El dinero es un asunto emocional, y en ciertas culturas como la nuestra es hasta de mal gusto tenerlo como tema informal de conversación. Es normal que alguien platique su situación amorosa, pero nunca su balance financiero. Estoy de acuerdo con esa discreción y con esa reserva, aunque también noto que tal secrecía provoca que tantas personas conserven tantas dudas sobre el tema.En los últimos años pululan los libros sobre “Educación Financiera” Diría el clásico: “Como en todo, hay de todo”  He visto personas con posgrados en economía y finanzas que son un desastre manejando dinero, el suyo, e infortunadamente el de otros. Creo que la llamada educación financiera es necesaria, pero nunca suficiente. Hace falta reflexión, sentido común, ciertos golpes de la vida, y la madurez de algunas canas en la cabeza. Y siempre; siempre tener una dosis de desconfianza, de precaución, de mesura. 


@hhramos