Falacias marcianas

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que hay tan pocas personas que lo hacen.» La frase es de Henry Ford. Y estoy en desacuerdo con ella. Pensar no es difícil. Pero no hacerlo siempre resultará más cómodo, por lo menos en el corto plazo. Nuestro cerebro está diseñado para reconocer patrones y elaborar rutinas, así logramos ponernos los calcetines, o incluso conducir un automóvil, “sin pensar” en ello. Pero también exageramos, vivir significa pensar más allá de dogmas o de falacias.Para empezar, conviene trascender el chip binario. Ese que nos remite a clasificar automáticamente todo en “bueno” o en “malo”. El mundo no es una telenovela de pobres contra millonarios; patriotas contra vende patrias, legítimos contra espurios, o fumadores obsesivos contra ambientalistas compulsivos.Una falacia es el reduccionismo, la ausencia de pensamiento sistémico. Algo que funciona junto nunca podría entenderse analizado por separado. Una más. La falacia “Post hoc”. El error al razonar que un suceso es causa de otro simplemente porque ocurrió antes. Suponga un visitante marciano que observa la fiebre de compras decembrina. Después, en la Nochebuena, el extraterrestre observa también personas festejando e intercambiando regalos. Para el alienígena, las compras “causan” la navidad. Aquí cinco falacias frecuentes:1.- Afirmar que todo intercambio social puede y debe entenderse sólo como un proceso de Mercado. 2.- Creer que invariablemente los individuos están movidos sólo por intereses propios y propensos a aprovecharse de los esfuerzos de otros. 3.- Pensar que la competencia es el estado natural e incluso el más deseable en las relaciones sociales porque siempre incentivará la productividad.  4.- Creer que los problemas colectivos pueden resolverse con cambios a nivel personal porque las sociedades son simples agregados de preferencias y capacidades individuales. 5.- Pensar que democracia y la transparencia siendo indispensables serán suficientes. La democracia no quita el hambre, y la transparencia puede derivar en cinismo.


 @hhramos