Clases de tejido

Dicen los antropólogos evolucionistas, los biólogos evolutivos: Los cambios sociales y culturales en la especie humana ocurren más rápido que la capacidad del cuerpo humano para adaptarse a ellos. Y así, sufrimos las consecuencias. Estamos hechos para caminar, pero cada vez menos actividades cotidianas requieren que caminemos. Estamos diseñados para trabajar usando las manos, pero muchos ya trabajamos principalmente con el cerebro. Somos animales programados para descargar adrenalina para huir de, o para encarar corporalmente las amenazas repentinas, pero los peligros que enfrentamos hoy suelen ser intangibles, graduales, y hasta imaginarios. Recuerdo la nota escrita hace años por un analista bursátil sobre la compañía Home Depot. Mencionaba que tal empresa veía una gran oportunidad de negocio en la creciente tendencia de la clase media de los suburbios estadounidenses en equipar su garaje. Un espacio cada vez menos utilizado para guardar autos, pero sí para usar herramientas, tener pequeños espacios de carpintería, herrería, jardinería, pintura, o cualquier otra actividad donde el propietario desfogaría su necesidad de poner a trabajar sus manos y su cuerpo.Es claro que ésta es una tendencia en segmentos poblacionales o en lugares dónde el trabajo fabril y manual ha ido en descenso y la gente ya no usa fuerza corporal para procurarse el sustento. Reconocerla y comentarla no significa ignorar que millones de personas todavía deben cumplir jornadas de rudo trabajo físico para llevar comida a sus hogares. Matthew Crawford, Profesor de filosofía de la Universidad de Chicago, afirma en su libro “Con las manos o con la mente” que el trabajo intelectual no debiera significar el detrimento del trabajo manual, con la consecuente pérdida de capacidades para los oficios manuales. También destaca el alto nivel de satisfacción que suele brindar el hecho de ser capaz de crear o arreglar algo concreto con las propias manos.Por su parte, Richard Sennett, Profesor emérito de London School of Economics, en su libro “El Artesano” habla sobre la habilidad de hacer las cosas bien y en su contexto, sobre el oficio y la experiencia del artesano, del artista, del hombre que crea cosas tangibles, obteniendo así la honesta satisfacción del trabajo manual.Mal haríamos al condenarnos a que nuestra actividad física sea nula, o se reduzca a estirar poleas y levantar pesos muertos encerrados entre los egotistas espejos de algún gimnasio. Caminar, subir un cerro, tejer, sembrar un jardín, andar en bici, pintar, crear con las manos, desarmar y volver a armar cosas. Lo que sea para usar junta esa entidad indisoluble, indivisible que somos: nuestra mente y nuestro cuerpo. 


@hhramos