Astrólogos y adivinos

“Uno de los secretos de la economía es que no existe una teoría económica. Un conjunto de principios fundamentales en los cuales basar cálculos que iluminen los resultados del mundo real. A diferencia de las solidas teorías de los Químicos y de los Físicos, los Economistas no tienen nada parecido; los principios económicos que respaldan sus teorías no son verdades fundamentales, sino aproximaciones que se ajustan para que del análisis resulten las conclusiones adecuadas”. Lo anterior fue escrito y publicado por un profesor de economía. Por Bradford DeLong, catedrático en Chicago y en Berkeley.  DeLong tiene razón. Pero opino que su conclusión proviene de una premisa errónea. Digamos que es la clásica respuesta correcta a la pregunta equivocada.  A continuación apoyo mi argumento, citando algunas referencias. Por razones de espacio no me extiendo en cargos académicos y bibliografía.  Se le ha llamado “la envidia a la física” Warren Bennis decía que los científicos sociales (ej. economistas) desearían tener las herramientas de experimentación que las científicos naturales (ej. físicos) sí pueden permitirse.  Fabrizio Ferraro lo dice de otra forma: “La mayoría de los escritos académicos de los economistas no son ni positivos (así son las cosas) ni normativos (así deben ser las cosas). Son simplemente herramientas conceptuales que aportan una descripción próxima, en todo caso útil para desentrañar fenómenos sociales acotados en el tiempo, y siempre limitados en la circunstancia”. Clayton Christensen lo expresa así: “Una teoría es buena en tanto sus fundamentos no estén basados únicamente en correlaciones matemáticas de variables elegidas, sino cuando está basada en relaciones causales susceptibles de ser refutadas”. Nicholas Taleb quien se considera a sí mismo un “empirista escéptico” afirma que los economistas y los financieros sobreestiman el valor de las explicaciones racionales y las correlaciones sobre datos del pasado, infravalorando el peso de la aleatoriedad en esos datos.Kahneman, Smith, y Stiglitz han demostrado que la racionalidad económica no existe. Krugman, Ostrom, y Williamson devolvieron a la economía a su condición de ciencia social, nunca ciencia exacta.En la economía existen las expectativas irracionales, los equilibrios sub optimos, las profecías auto-cumplidas, las asimetrías de la información, y los mercados imperfectos. ¿Cómo entonces puede tenerse una “teoría fundamental” que explique; y aun mas, pueda predecir el comportamiento humano a nivel individual o agregado? Simplemente no se puede, y aquel economista que juega a las predicciones; o es astrologo, o es adivino. 


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