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La maldición de Don Quijote

Terry Gilliam es un gran necio. Lejos de ser un defecto, su necedad parece más bien una virtud a estas alturas. El actor y realizador estadunidense se ha empeñado en llevar al cine una adaptación a su modo de Don Quijote de Miguel de Cervantes y por una razón u otra no ha podido concretar el proyecto. Todos podemos hacer locuras en algún momento de la vida, de manera que Gilliam, que es muy talentoso por cierto, tiene derecho a aventurarse por los caminos del deschavetado personaje si así lo quiere. Pero no radica ahí, del todo, su necedad. Es en realidad su obsesiva insistencia en llevar al cine la obra de Cervantes lo que lo pone en evidencia. Lleva ya 17 años con el libro cinematográfico bajo el brazo y media docena de intentos fallidos. Se le han enfermado los actores, se le ha agotado el presupuesto, le ha ganado la partida la naturaleza con desastres climáticos y se ha enfrascado en complicados pleitos legales. En algún momento reflexionó con cierta amargura sobre la suerte de lo que muchos han denominado desde hace años como “la película maldita”: “El proyecto no está muerto, soy yo quien estará muerto antes de filmar la película”.

Sin embargo, el realizador de El sentido de la vida y Brazil está viendo en estos días la luz al final del túnel, o algo parecido. A sus 77 parece que ahora sí se hará realidad su viejo sueño. Está en España en estos días buscando técnicos, actores y locaciones para tratar de contar otra vez en El hombre que mató a Don Quijote, su versión del clásico cervantino. Pero como su película está maldita, quién sabe. Además, la historia ha dado tantas vueltas en su cabeza durante casi 20 años que tal vez esté ya un poco mareada.

Pero con el dominio extraordinario que tiene Gilliam de la expresión fílmica es posible que Don Quijote salga bastante airoso de la aventura, aunque un tanto zarandeado en términos estéticos. En cambio, los pronósticos en el caso de la versión fílmica de la novela cervantina que también desde hace rato quieren emprender los estudios Disney no son muy prometedores, tomando en cuenta que la casa productora de películas para niños y adolescentes ha dejado ver a menudo una visión depredadora del arte y la cultura. Donde quiera que se encuentre ahora, Cervantes habrá sufrido un estremecimiento con la idea que de su venerada obra tiene la fábrica de dibujos animados a propósito de su anunciada versión fílmica con su sello. Hace unos meses, a finales del año pasado, los prósperos estudios hicieron público su propósito de emprender una película sobre Don Quijote de la Mancha en apego a la “naturaleza alocada y fantástica” de la larga saga de Piratas del Caribe que ha hecho célebre el actor Johnny Depp. Eso dijeron, sin mencionar los nombres de quienes habrán de integrar el reparto ni de quien se hará cargo de la realización. Mientras no se les ocurra caer en las garras de la comedia y la acción a su estilo…

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa