Atrevimientos

El sueño de "Birdman"

¿De qué hablamos cuando hablamos de Birdman? ¿Muere en el escenario Riggan Thomson, su personaje central, o escapa volando del hospital? Perdone el lector que le sorprenda con un asunto que tal vez ha perdido actualidad (la película, dirigida por Alejandro González Iñárritu, se estrenó en Estados Unidos en octubre de 2014). Llega tarde, pues, mi comentario, pero puede tener sentido. Acaso le despierte la inquietud de verla de nuevo. Una película buena es como un clásico: mientras más se le aprecia, más riqueza se le descubre.

Birdman es el personaje con el que un actor, en el pasado, había alcanzado la fama. El superhéroe americano: la quintaesencia de la visión estadounidense del mundo; el héroe que salva a la modernidad: evita que ésta fracase porque le ayuda a cumplir sus promesas de justicia y libertad. Además, no se limita a hacer valer la ley y el orden, un superhéroe evita muchas desgracias comunes y corrientes.

Así de grande es, sí, pero también así de simple. Riggan Thomson quiere que algo más profundo lo catapulte al verdadero triunfo: el éxito que inmortaliza a quien lo encarna. Luego de tres  taquilleras películas, para tristeza de sus fans, se despide de su personaje.

Eres una trivialidad. Los problemas no se resuelven por la gracia de un súper poder que me permite volar y mover las cosas sin tocarlas. Y si así fuera, ¿valdría la pena vivir? Además, un superhéroe no tiene vida propia, está obligado a ocultar su rostro y no puede amar ni ser amado por alguien en particular. Birdman se resiste: No me abandones, conmigo tendrás la admiración eterna de la gente. En cambio, mira: “¿Cómo terminamos aquí, en este basurero? Eras una estrella de cine, ¿recuerdas?”.

Birdman siguió a Riggan a donde quiera que fuera; a cada instante le hacía dudar de su decisión. Birdman le insistía en que filmaran otra película. “Volvamos una vez más a demostrarles de los que somos capaces”. Cuando estaba solo, Riggan volaba, levitaba y teletransportaba objetos. Según los críticos, una de las mejores escenas de la película es cuando desciende desde el cielo tras haber destruido unos helicópteros y unas aves gigantescas. Pero Riggan se sostiene en su propósito. Tiene claro que el cine de superhéroes es una oquedad que no conduce a nada. Y se lo da a entender a Birdman.

Con sus recursos montó una obra de teatro en Broadway basada en el cuento del escritor norteamericano Raymond Carver llamado “De qué hablamos cuando hablamos de amor”. El antiguo Birdman fue el guionista, el director y también uno de sus principales protagonistas. Con ello le demostraría al mundo que tiene talento para ser un verdadero actor y no sólo una superestrella de Hollywood.

Sin embargo, su búsqueda incluye algo más que hacerse de un prestigio como actor. Lo que Riggan realmente quiere es recuperarse a sí mismo, aunque tal vez no lo sabe, ser para sí y no para un personaje. Entre la última película Birdman, en los años noventa, y la puesta en escena de “De que hablamos cuando hablamos de amor” Riggan ha vivido: su decadencia profesional se mezcla con la destrucción de su matrimonio; además, su hija ha caído en la adicción a las drogas. Riggan desea resolverlo todo junto: ser actor de verdad, ser él y no Birdman, terminarlo, matarlo.

Los diálogos con los que Carver termina su cuento, son los mismos que Iñárritu nos muestra, a través de un texto escrito, al principio de la película: “¿Y conseguiste lo que querías en esta vida? Lo conseguí. ¿Y qué querías? Considerarme amado, sentirme amado sobre la Tierra”. Este intercambio, que sólo es mostrado una vez, revela lo que Riggan realmente quiere. En el fondo, tiene una autoestima tan deteriorada que no concibe más salvación personal que la consecución de una gran éxito como actor. ¿Será, pregunto yo, que creemos que triunfar nos garantiza el  amor de los demás? El ego nos lanza a cometer cualquier locura.

Los problemas de Riggan comienzan antes del estreno oficial. Primero, cambia de actor principal y mediante una hipoteca de su casa contrata un actor de gran cartel. Pero éste lo opaca, hace declaraciones a la prensa que terminan poniéndolo, ante los ojos del público, por encima de Riggan. Y cuando llega el estreno, por causas que sólo se presentan en los sueños, antes del acto final, termina afuera de su camerino, en la calle, en pleno Times Square, casi desnudo. Al fin consigue entrar, en calzoncillos, para el gran final.

Y allí se presenta el enigma. El personaje de Riggan debe suicidarse, pero éste lo hace de verdad. Ha sorprendido a su esposa engañándolo con otro. Los amenaza con una pistola auténtica pero no la utiliza contra ellos: termina disparándose en la sien. Su vida entera le transita por la mente. Riggan aparece en un cuarto de hospital donde aparenta recuperarse. Se quita la máscara de vendas que le cubre el rostro y se mira otro; es otro, ya no se parece a Birdman. Se acerca a la ventana y vuela. ¿Es tan sólo un sueño?