Atrevimientos

Una invitación a la FIL

Estimado lector:

Por si no lo tenía presente, me permito recordarle que el próximo sábado comienza la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Atentamente lo invito a que asista porque será una buena ocasión para enriquecer su vida, es decir, una oportunidad para ampliar su visión del mundo y dar más poder a su imaginación. Todo lo que existe está en los libros, ya sea como ficción y alegoría, o como retrato de palabras que buscan dar cuenta de lo real de una manera fidedigna. Cuando luego de leer regresamos a lo que se nos aparece, las cosas dejan de ser lo que eran: miramos en ellas aspectos de los que ni siquiera teníamos una sospecha, atamos cabos, comprendemos.

En la Feria habrá libros para todos los gustos y sensibilidades: novela, cuento, poesía, ciencia, cocina, arte, historia, urbanismo, ensayo, religión, ciencias sociales, deportes, autoayuda, filosofía, periodismo, ciencia ficción, caricatura, fotografía, viajes... Me atrevo a asegurarle que todos los temas del quehacer humano, o casi, estarán allí, esperándolo a que se sumerja en ellos: intriga, amor y pasión, creatividad y música, política, salud y sexualidad, ocultismo, magia e irracionalidad, guerra y paz, personalidades famosas e impactantes, pueblos y países, hazañas, tragedia y felicidad, ambición, inteligencia e insania… Tantas posibilidades de la escritura como dimensiones de la vida, y me resulta imposible encerrar en una fórmula la variedad temática que usted podrá encontrar en la Feria.

Acaso se puede resumir así lo que quiero decirle: en la Feria tendrá a la mano historias, muchas historias, unas que pretenderán ser verdaderas, otras que intentarán transmitir una verdad mediante la libre invención. Sea como sea, si son coherentes, las historias tendrán un argumento que lo atrapará, una trama que lo seducirá de principio a fin; algunas veces estarán escritas de forma tan increíble y maravillosa que, en un momento revelador, cuando menos lo espere, usted llegará a sentir, emocionado, la presencia del genio que las ha creado.

Tal vez piense que las imágenes son más persuasivas que las palabras y que aquellas son más valiosas que éstas. Al fin y al cabo, en estos días estamos invadidos por las representaciones visuales y éstas comunican más fácilmente: aparte de que toma menos tiempo interpretarlas, cuesta menos trabajo. Nos hemos hecho perezosos para leer. Creo que usted tiene razón: nos estamos acostumbrando a la mera representación visual y espectacular de las cosas. A esto le podemos agregar lo que escribió Guy Debord en un libro publicado en 1967, llamado, precisamente, La sociedad del espectáculo.

En una frase dice así: “Toda la vida de las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación”. Y más adelante, en otro párrafo, añade algo que también es digno de citarse aquí: “Allí donde el mundo real se transforma en simples imágenes, las simples imágenes se transforman en seres reales, en motivaciones eficientes de un comportamiento hipnótico”.

Pero de esto no se deriva que ya no valga la pena leer, sino todo lo contrario. Creo que la pereza para leer, combinada con la hipnosis a que nos somete la sociedad de la imagen y el espectáculo, también nos hace perezosos para vivir. La lectura nos introduce en la corriente de la vida porque nos hace meditar, nos hace preguntarnos quiénes somos realmente y qué significa lo que hacemos, lo que vemos; quiénes son los que nos rodean y cómo nos implican.

Le reitero, entonces, la invitación a la Feria Internacional del Libro, y le recuerdo que ésta también es un festival de la cultura, en el que vienen autores de muchas partes del mundo a presentar sus libros y dialogar con sus lectores; además, muchos intelectuales debaten entre sí, ideas y asuntos que pueden ser de su interés. Todos los años, un país o una región es el invitado de honor. Vienen a Guadalajara sus artistas, sus escritores, sus científicos; y además de su literatura, se presentan sus manifestaciones culturales más relevantes: cinematografía y teatro, arte culinario, música, danza y plástica.

Israel será el invitado de este año, un país que es más que eso: una cultura milenaria que no tiene fronteras y que está en el origen de muchas de las realizaciones de otros pueblos. Sin conocer el significado histórico, religioso, cultural y político de Israel no podemos entender la historia de Occidente. En la Feria tendremos ocasión de acercarnos a ese rico mosaico de literatura, arte, religión e historia que es Israel. En la página web de la Feria hay un vínculo que conduce a un discurso del importante escritor israelí Amos Oz en el que dice: “…creo en la literatura como puente entre los pueblos”. Déjeme contarle que en la Feria habrá una actividad dedicada a este escritor. 

Por todo ello, estimado lector, lo invito a la Feria Internacional del Libro.