Atrevimientos

La FEU contra la violencia

A Juan Carlos, por su cumpleaños

En otra entrega afirmé que los jóvenes son actores fundamentales de la política contemporánea, y que, en ello, un factor importante ha sido su capacidad para aprovechar las oportunidades que brindan las redes sociales. Corrección: hace muchos años que los jóvenes son un actor clave de la política, sobre todo en el ámbito universitario.

En América Latina un antecedente insoslayable son las Reformas de Córdoba, promulgadas luego de la presión estudiantil que buscaba la gratuidad de la educación superior, la autonomía política y académica de las universidades, y la participación del alumnado en las decisiones universitarias (cogobierno). De manera no intencionada, las reformas propiciaron el reconocimiento de derechos de acción para la juventud no sólo en el campo universitario, sino en la vida política en general.

Este imaginario político-juvenil repercutió en la Universidad de Guadalajara. De acuerdo con Armando Martínez Moya, en 1928 fue creada la Federación de Estudiantes Universitarios de Jalisco (FEUJ) con propósitos que rebasaban el ámbito universitario e implicaban contribuir al cambio social del país.

La FEUJ se propuso tener representantes en el Consejo Universitario, dar conferencias a los trabajadores, y luchar por la soberanía nacional y en contra el imperialismo norteamericano. Además, en sus asambleas discutían la conveniencia de alcanzar la autonomía para la Universidad.

Con la llegada del cardenismo y la educación socialista, la FEUJ dio paso a la fundación, en 1934, del Frente de Estudiantes Socialistas de Occidente (FESO). El propósito del FESO era materializar las consecuencias de la educación socialista impulsada por el presidente Cárdenas. En 1937, al FESO le fue concedida la representación de los estudiantes ante el Consejo Universitario de la Universidad de Guadalajara.

Hacia fines de los cuarenta se fundó la organización que iba a substituir al FESO: la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Gracias a la FEG los estudiantes alcanzaron un mayor peso de representación en el Consejo General Universitario. La historia de la FEG puede ser leída como el ascenso imparable del poder estudiantil en la Universidad hasta el punto de nombrar de entre sus filas al rector de la institución y controlar un sinfín de cargos en el aparato gubernamental y público de Jalisco.

Tal acumulación de poder propició la sobrepolitización de la organización y la pérdida de la democracia al interior de la vida estudiantil. Los excesos y la distorsión fueron tan grandes que Héctor Aguilar Camín definió a la FEG como una mezcla de socialismo teórico y pistolerismo práctico.

En ese contexto nació la actual Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Su encomienda fue garantizar la democracia interna de la organización encargada de representar los intereses del alumnado en los órganos de gobierno de la institución, y erradicar la cultura de la violencia y la prepotencia que había sembrado la FEG en su etapa de descomposición.

Siempre he pensado que fue un acierto la creación de la FEU y estoy convencido de que ha cumplido bien su tarea. Gracias a dicha organización, hoy los estudiantes participan en la vida institucional, pero no procuran convertir a la Universidad en una alumnocracia; hacen política, pero no intentan ideologizar a la juventud, y menos manipularla con amenazas para favorecer intereses creados.

Por eso, es coherente y digna de aplauso la carta publicada por el presidente de la FEU, Alberto Galarza, en la que rechaza las acciones violentas ocurridas recientemente en la Preparatoria número 14, y en la que aboga por la aplicación de la justicia y la legalidad civil y universitaria.

Es inevitable y sano que los estudiantes hagan política en la Universidad. En la máxima casa de estudios de Jalisco se aprende que la política verdadera es todo lo contrario a la violencia, la prepotencia y el abuso como estrategias para hacer avanzar intereses de facciones. ¿Dónde mejor que en la Universidad pueden los estudiantes aprender a discutir y dialogar con argumentos, tolerar las diferencias y enfatizar las coincidencias, imaginar propósitos compartidos y negociar para cristalizarlos?

La Universidad es fuente de civilidad, factor de entendimiento y concordia, espacio para visualizar utopías sociales mediante el estudio, el razonamiento y la crítica fundada. Nada más alejado de ello que el uso de la fuerza entre grupos estudiantiles. Ahora que estamos en periodo de competencias electorales por las presidencias de comités estudiantiles de preparatorias y centros universitarios, es bueno que los alumnos recuerden estos valores y asuman que hay saber ganar y perder respetando las reglas del juego pacífico y legal. Es bueno también (mejor dicho: indispensable) que quienes aspiren a cargos de representación sean los mejores alumnos.