Atrevimientos

Benemérita Universidad de Guadalajara

Los jaliscienses tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de la UdeG, la cual es una red de centros universitarios localizados en todas las regiones del estado. ¿Quién no conoce a destacados médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, artistas, profesores, técnicos, contadores y científicos, egresados de nuestra casa de estudios?

El pasado 28 de febrero, con la presencia del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, el Congreso del Estado de Jalisco le confirió a la Universidad de Guadalajara el carácter de Benemérita. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el vocablo benemérito o benemérita procede de la palabra latina benemeritus y significa digno de galardón.

Por este homenaje los universitarios hemos contraído con los integrantes de la sexagésima legislatura una deuda de gratitud, y con la sociedad jalisciense una mayor exigencia de calidad en los servicios educativos que prestamos.

El momento más emotivo de la ceremonia fue cuando el gobernador y el rector general Tonatiuh Bravo Padilla descorrieron una pequeña cortina para dejar ver las letras doradas que forman las palabras Benemérita Universidad de Guadalajara. Éstas se sitúan en la parte superior del muro central que sirve de marco a la mesa del Presídium del Congreso y en cuya parte media se puede ver un gran escudo nacional con el águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. Arriba están otras palabras que dicen: Leal Heroico y Centenario Ejército Mexicano; a los lados y más abajo hay muchas otras que se refieren a personajes ilustres de Jalisco y de México, así como a fechas significativas.

En sus discursos alusivos, el gobernador y los representantes de todas las fracciones parlamentarias coincidieron en subrayar la importancia de la Universidad de Guadalajara y el impacto favorable de su quehacer educativo. Fueron generosos y demostraron que la Universidad los unifica. Hicieron a un lado sus naturales diferencias políticas: de manera unánime celebraron los más de doscientos veinte años de la historia de nuestra Alma Máter. El rector general agradeció el gesto y lo asumió como un acto que compromete a los universitarios a mejorar su desempeño para servir a las mayorías.

Los jaliscienses tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de la Universidad de Guadalajara, la cual, por cierto, en realidad es una red de centros universitarios localizados en todas las regiones del estado. ¿Quién no conoce a destacados médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, artistas, profesores, técnicos, contadores y científicos, egresados de nuestra casa de estudios? Muchos cientos de miles de jóvenes de Jalisco y el Noroeste de México han recibido los beneficios de una educación superior de calidad y prácticamente gratuita. El que esto escribe se cuenta entre ellos. Quiero compartir con el lector que mi padre, médico de profesión formado en la Ciudad de México y radicado en Tepic, solía acudir a la Universidad de Guadalajara a los cursos de medicina interna impartidos por el doctor Amado Ruiz Sánchez, de quien se expresaba con gran respeto profesional.

La Universidad de Guadalajara es una de las columnas vertebrales de la sociedad jalisciense. Es la principal concentración institucional de inteligencia, conocimiento y capacidad de innovación de nuestro estado. Del trabajo de sus profesores, investigadores y estudiantes, depende que podamos resolver muchos de nuestros problemas. Se ha dicho hasta el cansancio: un factor clave para el desarrollo social es la educación y, de manera especial, la educación superior. Hay que añadir otro componente crucial del progreso social: la investigación científica y su utilidad para atender necesidades públicas y mejorar procesos productivos, empresariales y asistenciales.

Es cierto que en las últimas dos décadas y media la Universidad de Guadalajara ha dado pasos cruciales para su modernización. Es una institución estable, muy cohesionada, concentrada en su mejoramiento continuo y enfocada en consolidar su invaluable infraestructura de enseñanza e investigación. Sin embargo, el tamaño de sus desafíos crece a un ritmo más rápido que sus recursos materiales y humanos. Estos no alcanzan para satisfacer a plenitud las necesidades de educación superior de los jaliscienses; su infraestructura docente y de investigación requiere ser modernizada en aspectos importantes. Es necesario brindar a su planta académica más apoyos salariales y de equipamiento, de manera que pueda proyectarse con mejor éxito su actividad en el plano internacional; también es urgente mejorar las condiciones laborales de sus empleados administrativos.

El afán de compromiso y la conciencia de insatisfacción nunca sobran. Hoy los universitarios necesitamos reforzar nuestra vocación de servicio a Jalisco y México; necesitamos trabajar de manera más eficaz y con mayor sentido estratégico buscando dar a la sociedad más y mejores resultados. Si muchas generaciones del pasado hicieron de la Universidad de Guadalajara una institución benemérita, ahora toca a la nuestra estar a la altura de las circunstancias. Debemos plantearnos alcanzar un sitio internacional digno de admiración. Jalisco merece y puede tener una universidad pública así.

raulso@hotmail.com