Columna invitada

La intimidad de los gobernantes

La discusión sobre la confidencialidad de los resultados de los exámenes de control de confianza, no es nueva, y ha tenido en distintos momentos la atención de los medios de comunicación. Sin embargo una vez que el tema ha perdido vigencia desaparece de la atención pública y no se vuelve a hablar del asunto. Un ejemplo de esto se sucedió en el año 2003 cuando en diversos medios de comunicación se publicó que el entonces Presidente de la Republica Vicente Fox consumía el medicamento Prozac, elevando el tema a establecer la conveniencia de hacer pública no solo la salud mental del gobernante, sino también su salud física, esto como una manera de garantizar que la persona que toma las decisiones por nuestro país, se encuentra en condiciones aceptables para el desempeño del cargo. En aquel momento se señalaron ejemplos de los que pasa en otros países, en donde los resultados médicos físicos y psicológicos de los gobernantes son públicos, sin embargo una vez agotado el tema mediático, se olvido el tema de fondo.

Ahora bien en países como España, tanto los juzgados de lo civil como la Corte Suprema de Justicia, han establecido una prelación relacionada con la intimidad de las personas, esto es, para el derecho español no tienen el mismo grado de intimidad un ciudadano común, que un funcionario público o un artista y se han establecido parámetros distintos para diferenciar hasta donde se pueden conocer datos íntimos de los políticos y gente de la farándula.

En ese orden de ideas, es que se deben de plantear una serie de preguntas relacionadas con la publicidad de los exámenes de control de confianza, así como establecer parámetros de realidad, ya que en diversas ocasiones se peca de prudente cuando la realidad implica otra cosa o dicho de otra forma, cuando un elemento policiaco es reprobado en los exámenes de control de confianza, sabemos que ha reprobado porque es despedido de la dependencia en la cual laboraba, esto es tácitamente nos enteramos de quien sí o quien no ha aprobado los dichosos exámenes, por lo que de manera indirecta tenemos el resultado del mismo, sin necesidad de que la autoridad nos señale de manera expresa quien lo reprobó.

Quedaría desde luego el análisis respecto a si alguien que se encuentra desempeñando altos mandos en cualquier ente de gobierno, debe de hacer públicos los resultados pormenorizados de las pruebas que se le realizaron, tomando en consideración que el cargo que desempeña le obliga a ser una persona confiable, no frente a la clase política, si no frente a la ciudadanía, que es el al final de cuentas a la cual debe de servir, llegando a la conclusión que si se deben de hacer públicos dichos resultados, sin entrar en las incidencias presentadas en los mismos, tomando en consideración que su intimidad se encuentra limitada en relación con el cargo público que ostenta.

Existen desde luego limitaciones de índole legal, que ayudan a que dicha información sea considerada como confidencial, pero debemos de preguntarnos: ¿Si yo contrato a alguien para que administre mi casa, no tengo derecho a saber cuál es su historial, no solo laboral, si no también de antecedentes penales y en este caso los de control de confianza.