Economía empática

Perspectivas

Un signo alentador en medio de la incertidumbre es el mejoramiento de la proyección de la economía hecho por analistas del sector privado. Consultados por el Banco de México (Banxico), los expertos dijeron que el panorama para el crecimiento económico y para el tipo de cambio del peso frente al dólar mejoró con relación a lo proyectado a inicios de año. De esta manera, estiman que la economía crecerá 1.7 por ciento en 2017 y 2.2 por ciento en 2018. Aunque el repunte proyectado es escaso e insuficiente, representa al menos un cambio en la tendencia de recortes que se venía dando en los últimos años, cuando las expectativas finales siempre eran inferiores con relación a las iniciales.

Si bien la incertidumbre sobre las medidas que podría tomar el presidente estadunidense, Donald Trump, y sobre todo la inflación que amenaza con ser la más alta de la década siguen condicionando el desempeño económico, hasta ahora se mantenido cierta estabilidad en cuanto a los grandes números. Pero la sola estabilidad no es suficiente, sobre todo porque mientras se busca repunte a nivel macro, la suba de precios golpea a los sectores que menos tienen, a los que viven en condiciones de pobreza y no tienen forma de hacerle frente a un encarecimiento del costo de vida.

Entre las perspectivas señaladas por los analistas privados, se mantienen como principal preocupación los problemas de inseguridad pública, seguidos por la producción petrolera, la incertidumbre política interna, la inestabilidad internacional, la debilidad del mercado externo y la economía mundial, así como la incertidumbre económica interna y los problemas de la inflación. La incertidumbre se ha posicionado como un actor demasiado importante en las decisiones económicas, ya que el gobierno de Donald Trump -desde fuera-, y la inseguridad y la cercanía de los tiempos electorales han creado un escenario en el que para invertir y emprender se piensa más de una vez y se está a la expectativa.

Más que la perspectiva para el corto plazo, habría que pensar en el mediano y en el largo plazo: ¿qué tipo de economía diferente se debe construir para dejar atrás los problemas de la pobreza, la precariedad, la insuficiencia de empleos y los malos salarios? Y en este sentido pareciera que por ahora sólo se espera, con pasos tímidos e inciertos, a que los vientos internacionales mejoren, vuelvan los buenos tiempos del petróleo y las inversiones. Aunque se den, las mejorías coyunturales solo nos devolverán a momentos de bonanza para pocos en medio de la carencia de muchos.

Si uno de los motivos de la mejor perspectiva actual es el mercado interno, hay que trabajar con él: invertir hacia adentro y sobre todo en los sectores que han demostrado potencial de crecimiento, como el sector de servicios, la industria aeroespacial y los emprendimientos que implican innovación y una oportunidad para romper con viejos esquemas. Talento, capacidad y creatividad sobran, lo que falta es recuperar la confianza y el apoyo hacia las iniciativas que valen la pena.

@hfarinaojeda