Economía empática

Hacia nuevos empleos

La cuestión del empleo es una de las más importantes para la economía. No solo para la mexicana sino para todas las economías. En cualquier parte del mundo, las personas piensan en su presente y en su futuro en función del trabajo, de los conocimientos y competencias que necesitan hasta en los salarios o ingresos que percibirán. La calidad de vida, el desarrollo personal y profesional, la pobreza o la riqueza, el crecimiento económico, entre otros miles de factores, se encuentran directamente relacionados con el empleo. Y en un mundo globalizado, competitivo y cambiante, no solo debemos repensar en las lógicas del trabajo sino en cómo construir oportunidades distintas.

En este sentido, un dato interesante es que la mitad de los empleos hoy son formales, en tanto menos de la mitad de estos empleos formales son de tiempo completo. Esto lo dijo Jonas Prising, director ejecutivo de la empresa Manpower, quien se refirió al cambió de tendencia en el mercado laboral que apunta a una disminución progresiva de los empleos de tiempo completo. Uno de los factores que inciden en esta tendencia es la incorporación de la tecnología, que ha modificado las lógicas del trabajo y que ha reemplazado mano de obra en muchos procesos.

Nos encontramos en un momento de cambio en las formas de empleo y de transición de empleos basados en la mano de obra hacia otros que dependan más de la tecnología y del conocimiento aplicado. En un emblemático libro denominado “El fin del trabajo”, Jeremy Rifkin ya había advertido que el empleo tal y como lo conocemos, tiende a desaparecer, debido a que la tecnología no sólo reemplazará la mano de obra sino que nos obligará a adquirir nuevos conocimientos, nuevas habilidades y nuevos talentos. Hasta los empleos tradicionales requieren reinvención: para ser carpintero, herrero, maestro o policía, es necesario actualizarse y buscar la manera de que el conocimiento aplicado sirva para la innovación permanente.

Los cambios son tan acelerados que lo más probable es que los niños que hoy están iniciando su formación en la escuela primaria, en 15 o 20 años se encuentren trabajando en empleos que todavía no existen. Así como hace 20 años se estudiaba sin saber que muchos jóvenes terminarían siendo administradores de redes sociales, desarrolladores de aplicaciones, expertos en drones o diseñadores de prótesis mediante impresoras 3D. La celeridad de los tiempos implica un desafío enorme para pensar en el empleo y en la forma en que nos incorporaremos al mercado laboral en el futuro cercano.

No sólo están disminuyendo los empleos de tiempo completo sino que cada vez hay menos oficios y profesiones que garanticen trabajo para “toda la vida”. Ni siquiera al estudiar una licenciatura debemos pensar que nos “casamos” con una profesión, sino que apenas construimos una base para la innovación y la reinvención. En tiempos cambiantes, inventar, innovar y emprender serán la forma de construir oportunidades y generar nuevos empleos.

 

Twitter: @hfarinaojeda