Economía empática

En el flujo de la riqueza

En medio de los pronósticos sobre un año difícil para la economía mexicana, el repunte del turismo representa un aspecto importante para visualizar las fuentes de ingreso y de distribución de riqueza. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Turismo, en 2015 visitaron el país más de 31 millones de extranjeros, en tanto los ingresos por turismo fueron superiores a los 17 mil millones de dólares. Y para 2016 se espera que la cifra de visitantes llegue a 35 millones, con los consecuentes beneficios económicos para diversos sectores. Todo esto apuntalado por la depreciación del peso y la reducción del costo del petróleo.

Si bien la caída de los ingresos petroleros es un duro golpe para México, la coyuntura también tiene otra cara: la posibilidad de potenciar los ingresos por turismo porque, a diferencia de las rentas del petróleo, tienen una mayor capacidad distributiva, es decir, benefician directamente a más sectores y personas. El turismo es una de las formas más equitativas de distribución de la riqueza, pues la derrama llega tanto a las grandes empresas como a los pequeños comerciantes, desde los dueños de un local hasta los empleados ocasionales o informales. De ahí que los buenos pronósticos para el turismo en 2016 sean importantes para muchas familias que encuentran en la “industria sin chimenea” una oportunidad para generar ingresos.  La buena coyuntura es relativa, debido a que la cotización del dólar favorece la visita de los extranjeros y se ha incrementado el tráfico aéreo, pero la cuestión de la inseguridad sigue siendo un problema de fondo que desincentiva el turismo. Mientras el buen momento para el turismo es coyuntural, la cuestión de la inseguridad es estructural, por lo que habrá que pensar en estrategias de fondo para que el flujo de riqueza del turismo no se parezca al resto de la economía mexicana: dependiente, con escaso impulso propio y siempre a merced de factores externos.

Más que la oportunidad ocasional de ganar dinero, el desafío de fondo consiste en posicionarse en el flujo de la riqueza y generar las condiciones necesarias para que los beneficios sean constantes y que alcancen a más gente. Es un buen momento para que más allá de la codicia, la negligencia o la corrupción se construya una estrategia a mediano y largo plazo con miras a generar una marca país y a potenciar el turismo como una de las formas más justas de repartir ingresos. Se requiere de un trabajo minucioso y profundo para recuperar la seguridad, los espacios públicos y, sobre todo, la credibilidad en las instituciones. El turismo implica construir certezas para la gente, para que viajen con tranquilidad y seguridad.

Una buena iniciativa sería llegar a un acuerdo con los actores de la iniciativa privada, para que no aprovechen un momento fugaz para llenarse los bolsillos, sino que construyan un escenario estable y a largo plazo. Construyan el escenario y la riqueza vendrá luego.

 

Twitter: @hfarinaojeda