Economía empática

El crecimiento económico insuficiente

Los analistas del sector privado nos dieron una advertencia importante en materia económica durante estos días: recortaron su pronóstico de crecimiento económico para 2014, ya que pasaron de 2.47 por ciento a 2.30 por ciento, según el resultado de la Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, correspondiente a octubre de 2014, que realiza el Banco de México. Pero más allá del problema del crecimiento moderado e insuficiente —que podríamos catalogar como endémico en el caso mexicano—, la voz de los analistas señala a la inseguridad pública como el principal obstáculo para lograr que la economía repunte.

De acuerdo a los datos de la encuesta, el 26 por ciento de los analistas considera que la inseguridad pública es el principal problema para lograr un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), en tanto el 16 por ciento señala a la debilidad del mercado interno, y el 13 por ciento señala a la política fiscal como el factor que podría incidir negativamente. Además, la inestabilidad financiera del mercado internacional y la debilidad del mercado externo se consideran como potenciales frenos e inciden en el recorte de las expectativas.

Los especialistas del sector privado también prevén un recorte para 2015, ya que de un repunte estimado de 3.83 por ciento se pasó a 3.72 por ciento. En otras palabras, las metas para la economía se están reduciendo y ello implica que no se podrá salir —al menos próximamente— de un escenario harto conocido: el crecimiento será insuficiente para atender las necesidades que aquejan al país. Desde 1980 a 2013 el incremento promedio del PIB ha sido de 2.4 por ciento, una tasa pobre que tiene directa relación con los problemas de la pobreza que afecta a cerca de la mitad de la población, así como la falta de empleos, las oportunidades perdidas y los bajos salarios. El repunte debería ser de por lo menos el doble, en forma sostenida, para atender las carencias.

La recuperación económica sigue siendo excesivamente lenta. Tras la caída de 2009, cuando se produjo una contracción de 6.5 por ciento del PIB, el repunte ha sido limitado y no ha llegado a los sectores más necesitados, lo cual puede verse con una simple revisión de las tasas de desempleo o los niveles de pobreza. Y todo esto se agrava debido a que una mejoría general en la economía no equivale a equidad distributiva, es decir que la riqueza generada tiende a concentrarse en pocas manos y no a distribuirse en forma homogénea ni a llegar a quienes más lo necesitan.

Además de crecer, se requiere de mayor justicia a la hora de distribuir y de generar oportunidades. Solucionar el problema de inseguridad pública que causa un profundo dolor en la sociedad es una urgencia, así como hay que recuperar la economía de la gente, con sus empleos, sus oportunidades y sus esperanzas. Hay que apostar más allá del crecimiento: por las actividades que generan equidad distributiva y empleos. Hay que invertir más en la gente, en lo social —fundamentalmente educación y salud—, para lograr oportunidades que este pobre crecimiento no promete.

 

Twitter: @hfarinaojeda