Economía empática

Resultados y pronósticos

El crecimiento limitado, los empleos insuficientes, los bajos salarios y la sensación de que la recuperación económica es demasiado demorada. Con estas palabras podemos intentar resumir lo que nos deja 2014, un año económico que fue bajando sus expectativas en la medida en que la inseguridad, la falta de dinamismo interno y los factores externos fueron minando los resultados. En cambio, la serie de reformas impulsadas pretende que los beneficios comiencen a cosecharse paulatinamente a partir del siguiente año. Aquí tenemos un pronóstico interesante: la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) prevé un crecimiento económico de 3.4 por ciento para 2015, lo que representa un mayor dinamismo que en 2014, que cerrará con cifras de alrededor de 2 por ciento de repunte.

El pronóstico suena interesante porque es una visión del sector privado, a partir de sus propias fuerzas productivas. La Concamin espera que en 2015 se generen aproximadamente 694 mil puestos de empleo, lo que representará una leve mejoría frente a los 670 mil empleos estimados en 2014. Igualmente, el organismo industrial calcula que las exportaciones se incrementarán en 5 por ciento, sobre todo por el mayor impulso del sector fabril. Otro dato importante es que estiman un repunte de 3.9 por ciento en las inversiones productivas, lo que podría afectar positivamente al sector laboral.

Con esta perspectiva sabemos que 2015 será un año económico difícil, aunque continuará la tendencia de crecimiento. El problema radica en que crecer con estos números no es suficiente y que la estabilidad que se proyecta no es una buena noticia para todos: los ricos estables en su riqueza, los pobres estables y anclados en su pobreza. El crecimiento que requiere México debe superar el 5 por ciento anual, así como debe generar por lo menos un millón de empleos al año. Y tampoco debemos quedar conformes con la cantidad sino con la calidad: que el crecimiento tenga una distribución más equitativa y que los puestos de empleo tengan salarios más dignos y acordes a las necesidades.

El sector privado está preocupado por la competitividad y la productividad, sin las cuales es difícil recuperar la fortaleza del mercado interno. Y en este mercado interno hay un problema grave por el empobrecimiento del consumidor, el ciudadano que vive de bajos salarios, en condiciones de pobreza y de enormes limitaciones que impiden que pueda satisfacer necesidades básicas. Será imposible recuperar el mercado interno si no recuperamos primero el poder adquisitivo de la gente, lo cual sólo será posible con mejores empleos y mejores salarios.

Un año de continuidad y de estabilidad no cambiará mucho. Pero un año de redireccionamiento podría implicar la construcción de una plataforma interesante para atender la economía de la gente: apostar por las microempresas, romper la dependencia de factores externos, diversificar las exportaciones y sus mercados, así como impulsar pequeños emprendimientos, todo en búsqueda de mejores oportunidades para la gente que no es beneficiada con el crecimiento ni con los grandes indicadores.

 

Twitter: @hfarinaojeda