Economía empática

Recortar el futuro

Definitivamente, algo estamos haciendo mal. Muy mal. Ya lo dijo hace varios años el expresidente de Costa Rica Oscar Arias, cuando resaltó que hace medio siglo México era más rico que Portugal, Brasil era más rico que Corea del Sur, y Honduras tenía más riqueza por habitante que Singapur. Teniendo las condiciones, hemos dejado pasar muchas oportunidades, a tal punto de que hoy estos países latinoamericanos tienen niveles escandalosos de pobreza mientras que los europeos y asiáticos han sabido prosperar y generar riqueza. Pienso que seguimos mal cuando veo el escaso presupuesto para la ciencia y la eterna amenaza de recortes.

En aquel célebre discurso, Oscar Arias lo dijo con claridad: la clave está en la educación. Y los latinoamericanos parece que no lo hemos entendido. Un buen ejemplo de ello es lo que pasa con México, que sigue siendo uno de los países con menor inversión en ciencia y tecnología, con apenas 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual lo ubica como uno de los países con menor inversión y menor número de investigadores, según el Informe de la Unesco sobre Ciencia hacia 2030. Pero lo malo no se encuentra sólo en la limitación de los recursos sino que la falta de visión hace que ante el primer conflicto presupuestario, lo primero en recortar sea la inversión para la educación y la ciencia.

Lo paradójico es que en tiempos de crisis se recorten los fondos para la generación de conocimiento, lo cual equivale a recortar el futuro y anclarnos en el atraso, con todas las crisis que ello implica. Es decir, como medida para enfrentar un problema coyuntural se aplica un parche que termina por condenarnos a un problema estructural. Al contrario, para romper el círculo de crisis y atraso que golpea a los latinoamericanos deberíamos aprender a valorar y cuidar el conocimiento de la gente, a invertir más y mejor en la innovación, la ciencia y la tecnología. Basta con ver a los finlandeses, los surcoreanos o los singapurenses para darnos cuenta de que los resultados valen la pena.

Mientras se estima que la economía mexicana sufrirá un recorte en su crecimiento este año, más que la preocupación momentánea debemos buscar una explicación más profunda sobre las causas del eterno crecimiento insuficiente, de la pobreza que tiende a incrementarse, de los empleos precarios y de los motivos por los cuales seguimos perdiendo oportunidades y seguimos estando mal. Y la falta de compromiso con la educación y la ciencia es una de las causas fundamentales que debemos corregir con urgencia.

Gran parte del problema económico mexicano es educativo, por lo que cada vez que golpean a la educación y afectan a la ciencia, en el fondo lo que hacen es amputar las posibilidades de revertir la pobreza y la desigualdad. Si necesitan recortar, que sea en rubros que no aportan beneficios: recorten privilegios, lujos y gastos estériles para mejor invertir en lo que realmente construye sociedades mejores: la educación.

 

Twitter: @hfarinaojeda