Economía empática

Invertir hacia adentro

Una de las necesidades insatisfechas de la economía mexicana está en la generación de empleos. Se requieren los permanentes, de calidad y buen salario. Pero esto suena lejano debido a que en los últimos años el mercado laboral ha generado insuficientes oportunidades, de mala calidad y con la marca registrada de la precariedad. Los 2.5 millones de empleos formales anunciados en la presente administración apenas alcanzan a cubrir cerca de la mitad de la demanda. Mientras se requieren 1.2 millones empleos por año para los jóvenes que se incorporan al mercado, así como para darle oportunidad a los desempleados, en lo que va de 2016 se llevan oficialmente 742 mil puestos, de los cuales 605 mil son permanentes.

Estamos ante un mercado formal que no crea suficientes oportunidades, ante una informalidad creciente, en medio de salarios bajos y de una terrible precariedad del trabajo. Y además de la pobreza siempre presente, ahora debemos añadirle un nuevo peligro: las amenazas y gestiones de Donald Trump, quien busca restarle empleos a los mexicanos y que con sus discursos desgañitados promueve la incertidumbre y el temor de invertir de este lado de la frontera. No sólo se trata de miles de puestos que resulten de una negociación, sino del riesgo de que las inversiones y la apuesta por la economía entren en una etapa de desconfianza.

No son buenos tiempos para la dependencia. Ni mucho menos para el discurso despreocupado que asume que no pasará nada. Al contrario, es tiempo de pensar cómo fortalecer la economía desde dentro y cómo potenciar los motores para enfrentar los vientos adversos. Y en este sentido, la inversión en las micro, pequeñas y medianas empresas es fundamental para apuntalar la generación de empleos, para impulsar el consumo y para propiciar una recuperación del poder adquisitivo desde los sectores más desprotegidos. Las pymes generan más del 80 por ciento de los puestos laborales pero no reciben apoyo conforme a su importancia.

Como en las grandes contradicciones que envuelven a la economía mexicana, se financia a los especuladores y no a los emprendedores, el sector privado se queja del bajo consumo pero sigue pagando salarios de miseria que empobrecen al consumidor; se anuncian apoyos a los microempresarios al mismo tiempo que la burocracia, los impuestos y la corrupción los desincentivan. Hay una urgencia de competitividad, de innovación y creatividad, pero el apoyo a la ciencia y la tecnología es escaso, así como los niveles de deserción escolar ya son tan habituales que no asustan a nadie. Se pide lo que se niega y se descuida lo que más se necesita. Así no se puede.

Si queremos hacerle frente al huracán Trump hay que dejar de lados dependencias y mezquindades. Hay que invertir hacia adentro, en las microempresas y en los emprendimientos innovadores, en la calidad educativa y en la ciencia. Deberían bajar los impuestos a quienes emprenden un negocio familiar que genere empleos, así como establecer un plan de burocracia cero. Más crédito y más apoyo hacia adentro. Lo necesitamos.

Twitter: @hfarinaojeda