Economía empática

Ideas nuevas frente a viejos esquemas

En mi recorrido habitual por las noticias económicas de los diarios me encontré dos historias separadas, como si fueran una metáfora de la división que existe entre las ideas para un mundo nuevo y los viejos esquemas que anclan todo en el atraso. Por un lado, la compañía JP Morgan ubicó a México como uno de los mejores países para realizar inversiones, lo que favorece las proyecciones del gigante de la economía latinoamericana. En tanto, por otro lado, Steve Wozniak, el cofundador de Apple, dijo que el futuro de México se encuentra en su capacidad de innovación tecnológica.

Desde luego, resulta más fácil juntar estas ideas en forma romántica a partir de la lectura de titulares de periódicos que esperar a que los viejos esquemas operativos de la economía favorezcan la innovación y la ruptura de un orden establecido de cosas. Con una tendencia de crecimiento moderado, con estabilidad y con la esperanza de que el consumo interno se siga fortaleciendo, México es buen destino para las inversiones. Siempre lo ha sido pese a sus problemas, aunque también es cierto que las inversiones han traído más beneficios a unos pocos que a la mayoría de la población. Y también es cierto que estamos en una economía lenta y burocrática que necesita reinventarse a partir de la innovación.

La cuestión de fondo es por qué cuesta tanto invertir en la innovación, en el emprendimiento, en la ciencia y la tecnología, cuando tenemos los dos factores necesarios: condiciones para invertir y necesidad de inversión en innovación. Como una gran paradoja de un tiempo cambiante, la imperiosa necesidad de cambiar tropieza todos los días con la lógica de viejos esquemas que lo burocratizan todo, que lo retrasan todo y que lo condicionan todo. Una prueba de ello la pueden ver en los presupuestos públicos, que tienen como prioridad el pago de salarios y el mantenimiento de costosas estructuras burocráticas antes que la inversión en ciencia y tecnología.

La economía necesita innovación y reinvención para pasar de un viejo modelo industrial a uno basado en el conocimiento. Pero nos encontramos con que las nuevas ideas son evaluadas con esquemas viejos. Hasta en las mismas universidades se mira con desconfianza al que propone algo original que no ha sido construido bajo un modelo conocido. Por ello no es raro que la innovación en el mundo se concentre en algunos lugares, como Silicon Valley, ya que ahí tienen la libertad de proponer, emprender, compartir y desarrollar. La gente innovadora atrae a los innovadores, en tanto la burocracia, la desconfianza y el temor a perder los ahuyentan.

Un tema que deberíamos estudiar es cómo lograr favorecer la innovación en tecnología sin que ello implique la dependencia de un sistema verticalista de favores y privilegios, sin la tendencia a la burocracia, al trámite interminable o a la corrupción. Es decir, necesitamos gente con ideas nuevas para la tecnología y la economía pero debemos abrir un espacio para que las viejas mañas no terminen por espantar las buenas iniciativas.

 

Twitter: hfarinaojeda