Economía empática

Futuros inciertos y precarios

La situación económica con miras al futuro de millones de personas ofrece un panorama poco inspirador: el 80 por ciento de los mexicanos en edad de retiro no cuentan con seguro social, 70 por ciento de los jóvenes tampoco. La mitad de los niños de entre 0 a 17 años se encuentran en la pobreza, es decir, unos 21.4 millones de niños. Los números pintan una situación en la que fallan los sistemas de ahorros, de pensiones y de seguridad social, en medio de un mercado que ofrece empleos precarios que sirven para sobrevivir en el momento pero no para pensar en el retiro o en la calidad de vida en la vejez.

El resultado de toda una vida de trabajo no puede ser la miseria. No debería ser. Pero la informalidad, la falta de planificación, los salarios bajos y la falta de compromiso de las empresas con el futuro de sus trabajadores hacen que sólo 2 de cada 10 jubilados de más de 65 años puedan tener seguridad social y gozar de una pensión, los demás deben seguir trabajando o depender económicamente de los familiares. Y todo esto en medio de esquemas que excluyen a los adultos mayores de las buenas oportunidades de empleo. 

En este contexto, un dato revelador es que el 68 por ciento de los trabajadores considera que es muy difícil conseguir un empleo con seguridad social, pues las empresas prefieren contratar a jóvenes sin darles algún tipo de prestaciones, de acuerdo a la Encuesta de trayectorias laborales 2015, realizada por el INEGI. La seguridad social, el ahorro y el retiro no están considerados como importantes por las empresas, por lo que la misión de trabajar, ganar lo suficiente para tener una buena calidad de vida, y todavía ahorrar para el retiro, se convierte en una meta lejana, inalcanzable para la mayoría. Más que un resultado justo, es un premio para unos pocos y una ilusión para muchos.

Con la ventaja de contar con el bono demográfico -con la mayoría de la población en edad productiva-, con 65 por ciento de la población con 15 años de edad o menos, y con un gran potencial de crecimiento basado en las nuevas generaciones, no aprovechar la coyuntura para invertir en el futuro podría derivar en una grave crisis -todavía más profunda- para los siguientes 30 años. Y definitivamente lo estamos haciendo mal si pensamos en que el desempleo juvenil es el doble que el desempleo general, que hay más de 7 millones de ninis y que la deserción escolar y el rezago educativo por causas de la pobreza se convertirán en más pobreza. Cuando tengamos una población mayoritariamente envejecida que deba ser mantenida por una minoría de jóvenes, seguramente nos arrepentiremos de no haber hecho los cambios en el momento justo.

Hay que trabajar con urgencia en lo social, en recuperar los buenos salarios, en los planes de ahorro, en la formalización de la economía y en dar oportunidades que vayan más allá del dinero fácil y efímero.

Twitter: @hfarinaojeda