¡Que viva Europa!

El martes vimos dos escenas muy elocuentes en el Parlamento Europeo: por un lado el euroescéptico Nigel Freige, arquitecto del brexit, se burló de sus colegas y les dijo que su enojo “es porque ustedes, como proyecto político, están en negación”, ante lo que recibió un fuerte abucheo. Por otro lado, el escocés Alyn Smith les pidió a los presentes que recordaran que Escocia no les ha quedado mal y que “por favor la Unión Europea no nos quede mal a nosotros”, ante lo que recibió una gran ovación. A pesar del brexit, la Unión Europea está viva.

Es verdad que la organización requiere revisión de estatutos, adelgazamiento de burocracia, mejoramiento de procesos y esclarecimiento de propósitos, entre otras cosas. Aún así, la UE sigue siendo uno de los mejores inventos políticos de la historia, y una de las herramientas de paz y prosperidad más efectivas. Entonces, ¿por qué el brexit? En gran parte debido al resurgimiento del populismo, que gracias a la crisis económica, y el miedo a la otredad (migración), ha logrado captar la atención de un buen porcentaje de votantes, la mayoría de ellos con niveles no muy altos de educación. Esto ha provocado la creación de varios Trumps europeos, como el mismo Nigel Freige o Boris Johnson en Inglaterra, Le Pen en Francia y Geert Wilders en Holanda, entre otros. 

Qué lástima que el Reino Unido tome el camino populista y egoísta, y se olvide del espíritu de cooperación, prosperidad y paz de la Unión Europea. Los europeístas, por su parte, deberán replegarse y salir reforzados de este fuerte golpe, porque el proyecto europeo está más vigente que nunca y se necesita para un mundo en equilibrio.

 

APUNTE SPIRITUALIS. El papa Francisco dijo que la Iglesia Católica debería pedir perdón a los gays. Palabras sumamente esperanzadoras de una institución que les ha generado mucho sufrimiento y que ha sido en gran parte responsable de la discriminación, intolerancia y represión hacia ellos. Ojalá que las palabras de Francisco no se queden sólo en: “Les pedimos perdón, pero no se pueden casar”, porque de poco servirá. 

hectordiego@gmail.com