Nos urge la veda

Por fin mañana tendremos la oportunidad de respirar un poco después de estas semanas de guerra sucia, de mentiras reiteradas, de malas campañas de publicidad, de modas electorales pasajeras, candidatos inflados, personajes inventados por la mercadotecnia política, discusiones familiares, rasgaduras de vestiduras, apasionamientos superficiales, mesianismos falsos. Finalmente llegamos al final de las campañas políticas de este periodo 2014-2015, y tendremos unos días de supuesta reflexión antes de la jornada electoral del próximo domingo.

¿Y qué debemos reflexionar durante estos días en los que habrá cierto silencio político? Pues sería deseable que verdaderamente analizáramos a los candidatos a la gubernatura y a los aspirantes a las alcaldías y los distintos puestos legislativos desde un punto de vista más objetivo: habría que hacerlo más allá de pasiones momentáneas, sin el ruido que generan las acusaciones entre unos y otros. Habría que pensar en términos de la situación de nuestro país y lo que realmente se necesita, pero tomando en cuenta las posibilidades reales de cada uno de los contendientes, haciendo énfasis en la historia de cada uno, los datos duros que tenemos, tratando de eliminar todas aquellas consideraciones abstractas, pasionales, o de identificación cuasi deportiva. Es importante ver las cosas tal y como son, y deshacernos por un momento de las fantasías que nos venden los políticos.

No es fácil hacer análisis fríos después de la vorágine que tuvimos en las semanas pasadas. Pero quizá nos sirvan estos días para detenernos un poco, dejar de gritar y patalear, y hacer una lectura de la información que existe para cada candidato que pide nuestro voto. Seamos más científicos en esta tarea: podemos tener una hipótesis, pero hay que ver las evidencias, no dejarnos llevar por suposiciones falaces, y examinar bien las conclusiones utilizando datos en lugar de suposiciones.

Y es que no cabe duda que un fenómeno como el del Bronco puede nublar el juicio tanto de un lado como del otro, es algo que ya ha sucedido en éste y en otros países. El desbordamiento de pasiones es muy peligroso, y ahí es donde la razón cede ante el impulso generado por diversos sentimientos de enojo, rencor, venganza, que es necesario controlar para poder tomar una decisión concienzuda y apegada a la realidad. 

Así es que, independientemente de paraísos prometidos, esta veda electoral es buen momento para recordar datos como: quién ha presentado su declaración patrimonial, quién ha tenido un pasado de congruencia política, quién tiene los apoyos suficientes para gobernar, quién ha tenido mejores gobiernos, quién tiene el carácter adecuado para manejar un estado, municipio o la responsabilidad legislativa, o quién es el que se acerca más a ello.

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