El ultraconservador que cambió

Hace unas semanas, Beck estuvo en McAllen, Texas, entregando balones de futbol a inmigrantes indocumentados, y ayudando con grupo de voluntarios a donar comida.

Obama es un racista”, decía Glenn Beck hace algunos años.  “Cuando veo a una familia víctima de los ataques del 11 de septiembre, digo ‘ya cállense, siempre se están quejando’”, confesó en alguno de sus programas de televisión. Glenn Beck es un conocido comunicador y empresario norteamericano, famoso por su extremo conservadurismo y su estilo directo y políticamente incorrecto. Estuvo un par de años en Fox News, y después inició su propia compañía de producción de contenidos tanto de radio como televisión. Se ha caracterizado siempre por ser muy controvertido y por tener un grupo de fuertes seguidores y otro de detractores. Ha comparado a Al Gore con Hitler, y a la investigación de las células madre con la idea nazi de “la raza perfecta” y la “solución final”, por poner otro ejemplo.

Pero eso quedó en el pasado, porque ahora, de pronto, al menos aparentemente, el comunicador ha tenido un giro en su vida. Después de pasar por momentos muy difíciles debido a su adicción a las drogas y al alcohol, y de estar tan ocupado que ni siquiera recuerda “si le leí un cuento a mi hija para dormir”, de pronto acepta que hay “una guerra de los mundos” en su interior.

Ante esta especie de iluminación que Glenn Beck ha tenido, todo parece indicar que ha cambiado de opinión en algunos temas, pidiendo por ejemplo, que demócratas y republicanos se pongan de acuerdo en retirar a las tropas de Medio Oriente. Dijo que palestinos e israelíes son lo mismo, que liberales y conservadores son iguales, pero que cuando los políticos entran en la escena, las cosas se vuelven difíciles, y entonces “aprendemos a odiarnos los unos a los otros”. 

Hace unas semanas, Beck estuvo en McAllen, Texas, entregando balones de futbol a inmigrantes indocumentados, y ayudando con un grupo de voluntarios a donar comida en los albergues de la zona. Esto contrasta en gran medida con las fuertes palabras de hace algunos años, cuando el conductor de televisión aseguraba que la situación económica de las personas que cruzan ilegalmente a su país, no era su problema, y que simplemente tendrían que irse. Ahora habla más bien de la dimensión humana de la crisis migratoria. Algo verdaderamente inesperado.

Pero lo que menos se esperaba escuchar de Glenn Beck era: “Liberales, ustedes tenían razón”. Esto con respecto a la guerra de Irak, impulsada por el entonces presidente George W. Bush, y apoyada por republicanos y conservadores de Estados Unidos, siendo él una de las voces más escuchadas en ese sentido, pero criticada por demócratas y moderados. Ahora se arrepiente y pide al actual presidente, Barack Obama, que no caiga en el mismo error. 

Beck sigue siendo conservador, y seguramente continuará criticando a Obama y a los demócratas. Pero ya no desde un punto de vista radical e inhumano, sino con una visión más global y empática. Su cambio no es de ideología, no tiene que serlo, es un cambio más profundo y que vale más la pena. Ojalá.

APUNTE RELIGARE. Escuchar que un personaje como Glenn Beck diga las palabras “ustedes tenían razón” no es algo que suceda todos los días. Y es que Beck asegura que está atravesando por una especie de pugna entre sus dos personalidades, y que efectivamente ha cambiado y se ha humanizado, después de momentos muy complicados de la vida. Que ahora diga que hay mucho más allá del dinero y la fama, que todos en el mundo somos iguales y que tenemos derecho a tener una vida en paz, es sin duda, o al menos así parece, un avance en su dimensión espiritual.

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