La tristeza detrás de la sonrisa

Quienes luchan constantemente dentro de la mente, y nada es suficiente, de pronto surge la necesidad de tapar la tristeza con una sonrisa. 

Dicen que las apariencias engañan, y que en muchas ocasiones la realidad llega repentinamente a cambiar las percepciones arraigadas. Las fachadas con colores cubren las raíces oscuras, contaminadas de desencanto y desesperanza. Un rostro y una personalidad alegres, que hacen reír, que hacen pensar, de pronto revelan la verdad y nos muestran la tristeza que escondían. Ante la lamentable muerte de Robin Williams, surge de nuevo la reflexión del sentido de la vida, tanto para los grandes personajes del mundo como para la población en general, de la importancia de, como decía Píndaro y lo replicaron muchos filósofos después: llegar a ser quienes realmente somos.

A lo lejos, ver a un personaje como Robin Williams puede generar, además de risas, incluso una cierta envidia. Tener una vida así, con un Oscar, Globos de Oro, poseer la capacidad histriónica de representar cientos de voces, tonos, personajes y contar con una genialidad en la actuación como pocos, se ven deseables. Qué difícil es darnos cuenta del enorme bagaje que muchas de estas personas, como el caso del actor de 63 años, llevan a cuestas. Y es que muchas veces llegar a la cumbre acentúa la visión de lo absurdo.

No sabemos aún cuáles hayan sido las piedras que el protagonista de películas como Patch Adams o Mrs.Doubtfire llevaba en su mente. No está tan claro cuáles hayan sido las causas de su depresión crónica, ese fantasma que habita en los cerebros de tantas personas en el mundo, y que según la Organización Mundial de la Salud afecta hoy a más de 350 millones de personas y es la causa de aproximadamente 1 millón de muertes anuales. Lo cierto es que puede haber muchos factores que lleven al camino de la depresión, y quizá el encierro y la represión de ciertos sentimientos sea uno de ellos.

Para Robin Williams, como pudiera también suceder en otros casos de comediantes, artistas o activistas, es probable que su personalidad tan aparentemente extrovertida haya sido un escudo, una defensa ante sí mismo. Quienes luchan constantemente dentro de la mente, y nada es suficiente, de pronto surge la necesidad de tapar la tristeza con una sonrisa. Si no se puede con uno mismo, al menos entregarse a los demás alivia por lo pronto la ansiedad.  

Pero esa entrega tiene un límite, y el escudo se acaba. Y cuando el tiempo, que no perdona y es incansable, se acerca y gana la batalla, entonces es demasiado tarde. Así lo fue para Robin Williams. Ya se confirmaba ayer a mediodía que el actor utilizó un cinturón para terminar con su vida. Para llegar a ese lamentable punto, el recorrido, el camino debió ser terrible. Mientras todos nos reíamos y reflexionábamos con sus obras de arte, con sus películas, él pasaba muy malos ratos. 

Por eso la importancia de la prevención, de la detección de síntomas de depresión, sobre todo en un principio, de no menospreciar aquellas cosas de la vida que nos detienen en el esfuerzo de llegar a ser quienes realmente somos, no solo por fuera sino en todas las dimensiones. 

APUNTE RELIGARE. Y una de las dimensiones para prevenir la depresión por ejemplo, es la espiritual. Está comprobado científicamente que la meditación, como práctica constante (incluso 15 minutos al día), puede aliviar los síntomas de la depresión, según un estudio publicado por el Journal of Internal Medicine. No todos meditarán de la misma forma, y habrá muchos tipos de espiritualidad. Pero si se inculca desde edades tempranas, puede, al menos, reducir las posibilidades de caer en una fuerte depresión.

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