El sueño Kennedy (1 de 2)

El próximo viernes 22 de noviembre se cumplen 50 años del asesinato de John F. Kennedy, y desde luego será una conmemoración con miles de oportunidades para recordar, reflexionar y comparar aquella época con la actual, tanto en el país vecino como en el mundo en general.

Pero también habrá oportunistas que le sacarán el mayor jugo político y electoral. Y es que la poca inocencia política que quedaba en Estados Unidos y en el mundo se perdió aquel día en Dallas, Texas, cuando acabaron con la vida del presidente más joven de aquel país. No es que todo fuera color de rosa, no se trata de establecer una falsa nostalgia. Pero sí de recordar las ilusiones que se perdieron.

Por supuesto que la familia Kennedy tenía poco de inocente. Siempre supieron que alguien de los suyos llegaría a la Casa Blanca, pero no se imaginaban que sería John, quien en un principio ni siquiera tenía el deseo de hacerlo. Pero una vez en el poder, el primer (y único hasta el momento) presidente católico de Estados Unidos significó una especie de renacer nacional, y un símbolo de esperanza para muchos.

Se idealiza mucho a quienes mueren de manera abrupta, a quienes les arrebatan la vida como lo hicieron con JFK. Pero más allá de su obvia humanidad, errores estratégicos y una familia muy poderosa con grandes intereses de por medio, John F. Kennedy fue un símbolo de energía y renovación en el plano internacional. Significó dar pasos gigantes en la ciencia y en los derechos humanos; hacer que la gente volviera a creer. Pero el símbolo fue borrado y, con él, la esperanza.

Y es que Kennedy representaba un futuro soñado, pero posible. Con su oratoria motivadora, que desarrolló al darse cuenta que debía hablarle al corazón de la gente, y con una gran capacidad política, logró el reconocimiento a los derechos de las minorías, las mujeres y las comunidades menos favorecidas. No fue fácil, pero sin duda el carisma del presidente que llegó a la Casa Blanca a los 43 años, ayudó mucho a lograrlo.

En 2008, a pesar de la crisis económica, los norteamericanos (la mayoría de ellos) eligieron al primer presidente negro de la historia. Joven como Kennedy, llegaba con una carga simbólica también importante, y con renovada esperanza. Pero al igual que en la época de Kennedy, los sueños deben vérselas con las realidades,ésas que obstaculizan, que no permiten ser. Y no es que Obama sea la panacea (ya hemos visto que no), pero su símbolo sí podría serlo, porque el mito puede ser tan verdad como la realidad misma. (Continúa la próxima semana).

APUNTE RELIGARE. El Vaticano ha enviado un mensaje claro a los líderes de la Iglesia en Estados Unidos. La idea es que no se casen con ninguna ideología política, como lo han hecho en muchas ocasiones, y que los distintos grupos que pudieran beneficiarse de alianzas partidistas, tengan en cuenta cuál es el objetivo real de su ministerio. Que vuelvan al enfoque central del cristianismo y que den la bienvenida a todos los ciudadanos que quieran formar parte de la institución, más allá de sus posicionamientos políticos o ideológicos. Esto sobre todo porque los grupos religiosos tienden a relacionarse con algún partido (en este caso, y últimamente con los republicanos), y en una religión como la cristiana y en particular la católica, eso es dejar fuera buena a buena parte de los buscadores espirituales. El papa Francisco no quiere grupos de interés que se mezclen con el poder político de ningún tinte.

http://twitter.com/@hectordiego