Si hubiera segunda vuelta

Si tan solo los partidos políticos de este país hubieran sido responsables y hubieran puesto a la democracia y a México por delante de sus muy superficiales intereses particulares, si el funcionamiento real de nuestra todavía inmadura estructura democrática hubiera sido una verdadera motivación, tendríamos un camino mucho más seguro hacia 2018, y sobre todo a lo que viene después de 2018.

Y es que hoy ya vemos las fichas del tablero político moverse de un lado a otro, y se vislumbra un proceso electoral para la presidencia muy complicado. Pero lo más importante, más allá del juego previo a las elecciones que ya empezó, es lo que pasará después de que alguien gane la contienda, y qué sucederá con el mandato, o falta del mismo, con el que tendrá que gobernar (o intentar hacerlo) teniendo algo así como un 28% o menos de votos. Es decir, bajo este sistema, siempre será una minoría la que gobierne y una mayoría la que esté en oposición. Sabemos cuáles son las posibles soluciones a esto, pero no hemos hecho nada al respecto como país.

Si los partidos se hubieran puesto de acuerdo (y si como sociedad hubiéramos presionado lo suficiente) y tuviéramos segunda vuelta electoral, no sería necesario que el PAN y el PRD anuncien una alianza adelantada, o que se estén diseñando estrategias para ganarle al PRI o a AMLO. Si tuviéramos segunda vuelta, el ganador final de las contiendas tendría mandato para gobernar, y habría mucho menos descontento generalizado como seguramente lo habrá, de un lado o del otro, gane quien gane dentro de poco más de un año.

APUNTE SPIRITUALIS. Es prácticamente imposible garantizar al cien por ciento la seguridad en todos los recintos públicos. Luego del ataque terrorista en el concierto de Ariana Grande en Manchester, vuelve el miedo de que en cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier país pueda haber una desgracia de ese tipo. Obviamente hay que exigir niveles elevados de seguridad, pero lo más importante es no sucumbir a la paranoia y no caer en el terror. Es difícil, pero es el mejor antídoto contra el terrorismo.

hectordiego@gmail.com