Que nos salve la filosofía y nos lleve a la "civilización del amor"

Esa "civilización del amor" habría que tener las condiciones necesarias para que cada quien pueda seguir su propia vocación, siendo fieles a las “radicales preferencias”

“Me duele Monterrey” decía mi abuelo cuando pensaba en la Sultana del Norte como una ciudad difícil para su vocación, la filosofía. Pero para él era importante darle la dimensión humanista y filosófica a una región industrial y próspera, económicamente hablando, pero con cierto vacío en el ámbito humano, así es que aquí se quedó hasta el final. Y qué razón tenía, porque sin duda, algo de lo que nos faltó en todos estos años a los regios fue detenernos para filosofar más. Los años de inseguridad que tuvimos son prueba del hueco tan grande que había en ese sentido. Hoy ya vemos muchos esfuerzos por reflexionar, varios grupos de ciudadanos que ya se hacen las grandes preguntas, ¿para qué estamos aquí? ¿Qué queremos ser? ¿Cómo ser más felices? ¿Cómo convivimos mejor? Quizá nos tomó mucho tiempo para ello, pero nunca es demasiado tarde.

En su último libro (que ya no vio publicado, por cierto), Agustín Basave Fernández del Valle decía que en lugar de pensar tanto en globalización, deberíamos hablar de una civilización del amor, proponiéndolo a través de un humanismo ecuménico integral, que educara a los niños y jóvenes en el amor como base y pilar fundamental del resto de las cosas. No al revés, como muchas veces sucede hoy, en las que lo más importante es el conocimiento práctico, desplazando valores como la empatía, compasión o generosidad a una clase extracurricular o a un simple capítulo complementario que no figura mucho en las escuelas, ni en el hogar.

Y en esa civilización del amor, habría que tener las condiciones necesarias para que cada quien pueda seguir su propia vocación, siendo fieles a las “radicales preferencias” para cumplir nuestra misión en este mundo y respetando cabalmente la vocación de los demás. Filosofar sobre ello, reflexionar constantemente en aras de lograr nuestra felicidad, parecería un acto de sentido común, algo intrínseco a nuestra especie, pero está claro que requiere de un esfuerzo. Hoy más que nunca es importante homenajear a quienes, como mi abuelo, dedicaron gran parte de su vida a recordarnos que la filosofía nos puede salvar.

Enhorabuena por el Colegio de Doctores en Derecho de Nuevo León, por organizar el Coloquio Internacional sobre Filosofía del Derecho y entrega de la Presea Internacional “Agustín Basave Fernández del Valle” 2014 a John Crosby (un gran filósofo norteamericano), en la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL, hoy y mañana. Un homenaje que nos ayuda a recordar la importancia de la filosofía, no sólo en el derecho sino en la vida en general.

APUNTE RELIGARE. En Estados Unidos regresó un fuerte debate mediático sobre el Islam, a propósito de las decapitaciones perpetradas por el grupo terrorista Estado Islámico y por la estrategia del presidente Obama en conjunto con la comunidad internacional para acabar con dicho grupo. Y es que Bill Maher, uno de los más irreverentes comediantes del vecino país, se ha dado a la tarea de criticar fuertemente a la segunda religión con más fieles del mundo, argumentando que es la principal causa de la violencia en Medio Oriente. Invitó a su programa al actor Ben Affleck, quien contraatacó a Maher defendiendo la religión como tal, y poniendo de relieve el hecho de que los fundamentalistas tergiversan la esencia religiosa para sus propios intereses políticos o económicos. Un debate que ya tiene mucho tiempo y en el que es importante la participación de los propios musulmanes moderados e intelectuales, para exponer las realidades teóricas de la religión más incomprendida de estos tiempos.

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