Cómo saber si eres un "seguidor radical" en elecciones

Para estos seguidores, el antagonista se convierte en el mismísimo demonio.

Igual que en la religión o en el futbol, dentro del mundo político también hay muchos fanáticos, aquellos que crean una especie de culto hacia una personalidad o un proyecto en particular. Y así como sucede en las finales del futbol, o en un enfrentamiento interreligioso, las épocas electorales levantan pasiones, y muchas veces hay tierra fértil para los seguidores radicales. El problema es que cuando estos grupos están fuera de control puede ser muy peligroso, por lo que es importante detectarlos. He aquí algunas características:

1. Son personas desesperadas, desesperanzadas y con mucho hastío por la situación económica, la corrupción, la inseguridad y la falta de oportunidades (esta primera característica es muy entendible y la comparte una buena parte de la población). Es difícil que surjan seguidores radicales cuando las cosas están bien, sobre todo desde el punto de vista económico y de seguridad.

2. La mayoría de las veces, los seguidores radicales no conocen mucho sobre política y obtienen su información a través de pláticas con amigos, algunos medios de comunicación que sean afines a sus ideas, y hoy más que nunca de las redes sociales. 

3. Es gente con un ferviente deseo de tener la razón. Necesitan algo en qué creer, un proyecto que les dé esperanza de un futuro iluminado, casi perfecto, de un lugar que pudiera parecer hasta cuento de hadas.

4. Los seguidores radicales no permiten cuestionamientos hacia su candidato o personaje favorito. Lo ven prácticamente como un dios, o al menos como un profeta, y es el único que puede salvar a la población del apocalipsis. 

5. Todos los demás, los que no creen exactamente en el proyecto y en la persona en cuestión, serán acusados de estar coludidos con el sistema o de ser traidores. Los seguidores radicales incluso prefieren a alguien de otro partido o ideología, que a alguien que haya estado “con ellos”, pero que se modere en sus ideas y reacciones.

6. El candidato o político al que siguen los radicales suele ser muy carismático y con un fuerte tinte anti sistema. Tiene que ser un personaje controvertido, pero que caiga bien y que haga reír y llorar. Que dé gasolina al rencor generalizado y que contribuya a la indignación. Debe haber una fuerte dosis de enojo.

7. No importa cuáles sean las posibilidades reales de gobernar de su candidato, no importan los datos duros ni los cómo. Lo más importante es el carisma, el triunfo en los debates, el show mediático y la capacidad de convocatoria.

8. Los seguidores radicales necesitan un gran antagonista. No sólo buscan adversarios políticos, sino alguien a quien puedan aventar todas sus frustraciones, no sólo criticarlo políticamente sino convertirlo en el causante de absolutamente todos los males. Para estos seguidores el antagonista se convierte prácticamente en el mismísimo demonio.

9. Cuando las pasiones políticas entran en su nivel más alto, regularmente en los días más cercanos a una elección, los seguidores radicales pueden llegar al extremo de la violencia verbal e incluso física. Están dispuestos a casi todo por su profeta. 

10. En ocasiones puede suceder que hasta se olviden de las razones originales por las que decidieron seguir al personaje, y se centren más en destrozar a los enemigos o en celebrar absolutamente todo lo que diga o haga su dios político. 

APUNTE RELIGARE. Precisamente una de las características de un culto religioso es la falta de cuestionamiento, el no tener espacio para el disenso pero sí para el desbordamiento de las pasiones a grados violentos. Es tan peligroso en la política como en la religión. Lo hemos visto en distintas formas, colores, clases sociales y puntos geográficos, pero las características son siempre muy similares.

hmedina3@udem.net

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